Los Borbones, !qué bribones! (VII): Alfonso XII

Alfonso XII fue un Borbón atípico, con gran formación política, se declaró un monarca constitucional y liberal, gracias a las maniobras de Cánovas del Castillo se reinstauró la monarquía para él. Alfonso trató de arreglar todos los problemas que asolaban al país, pero antes de conseguirlo murió con sólo 27 años.

Alfonso nació en 1857, hijo de la reina Isabel II y casi seguro de uno de sus amantes, el capitán de ingenieros Enrique Puigmoltó y Mayans. Fue educado bastante mejor que sus antepasados, pero con sólo 11 años estalló la Revolución Gloriosa y tuvo que marcharse al exilio con su madre. En 1870 su madre, sabiendo que jamás le dejarán regresar como reina, renuncia al título a favor de Alfonso.

Alfonso de niño

Alfonso de niño

Su exilio le marcó, pero no para mal como podría pensarse, si no que le dio la oportunidad de educarse en los mejores colegios y academias militares de Europa, conociendo de primera mano los sistemas parlamentarios de Francia, Austria y Gran Bretaña. Desde 1872 a 1874 asistió al Colegio Teresiano de Viena, siempre bajo la atenta mirada de su preceptor, el compositor y pedagogo Guillermo Morphy, que buscó la mejor manera de educarlo en la política y en las ciencias, y al acabar ingresó en la Academia Militar de Sadhurst en Inglaterra. Por otro lado, la salud de Alfonso nunca fue demasiado buena y es posible que tuviera tuberculosis de forma latente desde pequeño.

Durante sus años de estudios en España se produciría el llamado Sexenio Democrático, con el gobierno de transición tras la revolución, el corto reinado de Amadeo de Saboya y la I República, donde se demostró que los políticos españoles, y una parte de la sociedad, no estuvieron a la altura política necesaria. Una de las causas, pero no la única, de la caída al final de la República fueron los diversos movimientos políticos que hizo Cánovas del Castillo para mantener viva la causa borbónica y poder traer a Alfonso como rey.

Sabedor de todo esto, y dirigido por Cánovas, Alfonso firmó en 1874 el Manifiesto de Sandhurst donde se postulaba como un rey constitucional, liberal y católico. La intención de Cánovas era, aprovechando que la jefatura del estado la tenía el general Serrano y el jefe del gobierno era Sagasta, forzar una votación para decidir la nueva forma de gobierno y que se eligiese la restauración de la monarquía borbónica, pero sus planes de un cambio constitucional de gobierno se frustraron al liderar un pronunciamiento el general Martínez-Campos que disolvió las Cortes y alzó a Alfonso como Rey de España. Aunque el resultado fue el mismo, este hecho sentó muy mal a Cánovas, que no pudo ver finalizar como quería su jugada política. La I República muere sin que a nadie parezca importarle demasiado.

Cánovas del Castillo por Ricardo Madrazo

Cánovas del Castillo por Ricardo Madrazo

En enero de 1875 Alfonso regresa a España y es proclamado rey como Alfonso XII. Desde el principio Alfonso buscó la estabilidad institucional y monárquica, Cánovas dictó una nueva Constitución, la de 1876, que esta sí duraría un tiempo e inauguraría el bipartidismo entre su partido, el Conservador y el de Sagasta, el Liberal, en una pantomima democrática de turnos políticos. Alfonso incluso se paseó por el campo de batalla cuando los últimos carlistas se rindieron. Con todo esto se ganó el apodo de “El Pacificador”.

Alfonso se casó con su prima, María de las Mercedes de Orleans, de la que estaba enamorado desde antes de volver a España, relación que no le gustaba nada a su madre, ya que el padre de la chica fue uno de los postulantes a rey de España cuando la echaron a ella y le guardaba cierto rencor. Lamentablemente tras casarse en enero de 1878, sólo 5 meses después, María Mercedes muere de tifus dejando a Alfonso desolado, el romancero español se llenó de coplas que hablaban de este triste episodio. Poco tiempo después sufriría un atentado anarquista del que salió ileso, no como su perpetrador, que moriría por garrote vil.

María de las Mercedes

María de las Mercedes

Alfonso buscó la manera de superar el luto y la encontró en la famosa cantante lírica Elena Sanz, con la que tuvo dos hijos, Alfonso en 1880 y Fernando en 1881, a los que nunca reconoció.

El gobierno en general estaba preocupado por la salud del rey, que seguía sin herederos, por lo que le buscaron otra esposa, María Cristina de Habsburgo-Lorena, una mujer con la que nunca congenió. Poco después sufriría con su mujer un segundo atentado, del que saldrían nuevamente ilesos.

Al año siguiente, en 1880, nacería su primera hija, María de las Mercedes, seguida en 1882 por María Teresa. La amante real, Elena Sanz, se trasladó a París, ya que María Cristina estaba muy celosa de ella, en París sería incluso acogida por Isabel II, que la trataría como familia. Pero esto no acabó con los amoríos del rey, que tuvo otras amantes, entre ellas otra cantante, Adela Borghi.

Alfonso XII y María Cristina

Alfonso XII y María Cristina

En 1885 se desató una epidemia de cólera, que se extendió desde Valencia hacia el interior, el rey, muy preocupado, quería visitar a los enfermos, pero el gobierno, con Cánovas a la cabeza, se lo prohibió por el peligro para su ya débil salud. Pero al rey le dio igual y se marchó sin avisar a Aranjuez, donde estuvo con los enfermos, el pueblo lo vitoreó por esto, pero semejante gesto le costó muy caro.

Poco tiempo después, con su mujer embarazada del futuro Alfonso XIII, Alfonso empeoró rápidamente, muriendo el 25 de noviembre de 1885.