Espartero, el militar liberal que pudo reinar (I)

Espartero es uno de los personajes más importante y más complejos de la escena política del siglo XIX en España. Militar incansable, luchó en la Guerra de Independencia y contra los carlistas entre otros. Político de corte liberal, acabó peleado con todo el mundo por su difícil carácter, una vez retirado, siendo una auténtica leyenda, incluso pudo llegar a ser rey de España.

Baldomero Espartero nació en 1793 en una familia de clase media y a pesar de que su padre quería que se convirtiese en cura, con el estallido de la Guerra de Independencia en 1808, se alista para combatir contra los franceses, a pesar de las continuas derrotas españolas, Espartero va destacando. En 1810, en Cádiz, es testigo de la promulgación de la Primera Constitución Española, cuyo espíritu liberal siempre le acompañaría. Siguió luchando hasta el final de la guerra y la restauración de Fernando VII.

La promulgación de la Constitución de 1812 en Cadiz

La promulgación de la Constitución de 1812 en Cadiz

En 1815, siendo ya teniente, marcha a América a luchar contra las rebeliones independentistas de las colonias, donde empezaría a desarrollar su carácter militar que más tarde lo haría famoso. Volvió definitivamente a España en 1827 tras la derrota española, se instaló en Logroño, donde se casó con una rica hacendada y a pesar de que había sido ascendido a brigadier, quizás por su tendencia liberal, sólo se le encomendaron tareas menores hasta la muerte de Felipe VII en 1833.

Tras la muerte del rey y el inicio de la Primera Guerra Carlista, Espartero apoyó al bando de María Cristina, la madre de la aún menor Isabel II, frente a Carlos María Isidro, el hermano del rey. Espartero destaca por un comportamiento valiente e impetuoso hasta el extremo y por estar siempre preocupado por el bienestar de sus hombres, pero también es excesivamente duro y muchas veces cruel con el enemigo.

El infante Carlos María Isidro

El infante Carlos María Isidro

En 1834 fue nombrado comandante general de Vizcaya y se empleó en la defensa de las ciudades, donde pudo, a pesar del éxito inicial de los carlistas, expulsarlos de Guernica, siendo ascendido a Mariscal de Campo, pero al año siguiente sería derrotado, dejando Bilbao a merced de los carlistas, pero pudo recuperarse y ayudó a echarlos, volviendo a destacar en numerosas batallas, por lo que termina siendo ascendido a teniente general, convirtiéndose en jefe del Ejército del Norte y Virrey de Navarra, desde donde tendría que acabar con la guerra con pocos hombre y menos recursos. Con Bilbao de nuevo bajo asedio, machó con sus tropas en un penoso viaje, decidido a levantar el asedio, y a pesar de los reveses iniciales, apoyado por las marinas inglesas y española, lanzó un ataque, conocido como la Batalla de Luchana, que desarboló al enemigo, provocándoles una enorme derrota. Desde ese momento la iniciativa de la guerra pasó a manos isabelinas. Tras la victoria de Aranzueque, la rendición de la mayoría del ejército carlista en el llamado Abrazo de Vergara y la victoria de Morella, los carlistas estaban completamente vencidos. En 1840 Espartero fue nombrado Grande de España y Duque de la Victoria, su popularidad entre los liberales y el pueblo no podía ser mayor.

Durante todo este tiempo compaginó sus labores militares con las políticas, siendo primero diputado por Logroño e incluso encabezó un gobierno de 1837 a 1839, fue el primer espadón destacado (militares que entraban en política, muchas veces por la fuerza, en las distintas facciones liberales). Siempre fiel  la corona y a Isabel II, a pesar de su tendencia liberal, no fue un político al uso, y su ideario nunca estuvo en sintonía con el Partido Progresista al que perteneció e incluso lideró, siempre mantuvo un concepto bastante personal sobre sus ideas políticas.

María Cristina de Borbón

María Cristina de Borbón

Finalizada la guerra, en 1840 se produjo una crisis política por una nueva ley de ayuntamientos, que provocó el enfrentamiento entre progresistas y moderados y la salida de las Cortes y del sistema político de los primeros, que se negaban a aceptar algo que creían inconstitucional, apoyándose en Espartero, intentaron que la regente María Cristina no firmase la nueva ley, pero esta, que siempre apoyaba a los moderados, terminó haciéndolo, estallando la Revolución de 1840, que hizo caer al gobierno, teniendo que nombrar María Cristina a Espartero Presidente del Gobierno, después María Cristina renunció a la regencia y se exilió a Francia.

Como Isabel II seguía siendo menor, la Regencia debía continuar, y el Partido Progresista, ahora en el poder y sin el partido moderado como oposición, ya que se habían negado a presentarse a las elecciones tras la marcha de María Cristina, tenía que nombrar un nuevo regente, la elección de Espartero era clara, pero la forma de hacerlo dividió al Partido Progresista, una parte quería dársela a Espartero de manera individual y otra quería nombrar un tripartito para no darle el poder a una solo persona, al final ganó la opción de Espartero como regente único, pero quedó claro que este nunca tendría la total confianza de parte de su propio partido.

A Espartero le quedaban por delante unos años muy ajetreados