Los Borbones, !qué bribones! (VI): Isabel II

Isabel II fue reina con sólo 3 años, por lo que le tocó reinar durante el largo periodo de la mitad del siglo XIX, lleno de continuas crisis, muchas provocadas por ella misma o su madre que acabaron con su exilio en Francia. 

Isabel II, llamada la de los Tristes Destinos, fue una reina que no supo reinar, nunca estuvo preparada para poder afrontar las numerosas crisis que se sucedieron en su reinado.

Ya su nacimiento y posterior coronación en 1833 con apenas 3 años, provocó la Primera Guerra Carlista, al negarse su tío, Carlos María Isidro, a aceptar su nombramiento al considerarse él el legítimo heredero. Fue su madre, María Cristina, la que asumió la regencia y tuvo que luchar contra su tío apoyada en los generales liberales. 

Cuadro de Isabel II de niña

Cuadro de Isabel II de niña

María Cristina perdió la regencia en 1840 por sus continuas injerencias en la política y vida privada, nadie le perdonó que se casara en secreto con un capitán de su escolta sólo dos meses después de morir Fernando VII, provocaron una revolución, teniendo que marchar al exilio y siendo sustituida por el general Espartero hasta 1843, donde otra revolución lo echó del poder. Ante tantos problemas, con sólo 13 años fue nombrada mayor de edad. Durante todo este tiempo parece que nadie se preocupó demasiado por la educación de la reina, de pequeña era casi analfabeta, ni por prepararla para reinar o siquiera por darle algo de cariño. Su madre la que menos, muy preocupada por tener hijos, hasta 8, con su nuevo marido y robar todo lo posible para dejarles una herencia holgada.

Durante la Década moderada (1844-1854) encabezada por Narváez, Isabel, una niña aún, apoyó al general en todas sus decisiones políticas. Incluso aceptó con 16 años, no sin quejarse, casarse con su primo por partida doble, Francisco de Asís de Borbón. Los dos cónyuges no se soportaban, además Francisco era homosexual (el pueblo, siempre dispuesto a la burla, le llamaba Doña Paquita), fue un matrimonio abocado al fracaso. 

Isabel y Francisco de Asís

Isabel y Francisco de Asís

Isabel era desdichada, nadie le hacía demasiado caso excepto por intereses propios, así que se refugió en dos cosas antagónicas, la religión y el sexo. Muy influenciada por su confesor, el Padre Claret, y la monja Sor Patrocinio (que sufría éxtasis y estigmas) la corte se llenó de religiosos que intentaban controlar a la reina. Por otro lado, todo apunta a que Isabel sufría de ninfomanía, a los 13 años fue desvirgada por uno de sus tutores, el resto de su vida se dedicó a coleccionar un número infinito de amantes (entre ellos muchos militares con mucha influencia en la época y después, como Serrano y O'Donnell, además de cantantes y políticos), a los que siempre intentó recompensar, de sus doce hijos se duda que alguno de ellos fuera de su marido, eso sí, había un acuerdo entre ellos para que Francisco los reconociera como suyos.

El comportamiento de la reina, reflejado en un buen número de acuarelas altamente pornográficas llamadas Los Borbones en pelota atribuidas a los hermanos Becquer, unido a su apoyo absoluto a las decisiones de los moderados que llevaban 10 años en el poder (lo mismo que hizo su madre) provocaron la Revolución de 1854, aunque poco cambió en política a la larga, la alternancia entre progresistas y moderados solo aumentó la crisis institucional que llega a su cumbre en 1868, cuando todas las fuerzas políticas opositoras al gobierno claman contra Isabel II en la llamada Revolución Gloriosa al grito de ¡Abajo los Borbones! ¡Viva España con honra! o el menos épico ¡Abajo la Isabelona, fondona y golfona!

Isabel en sus años en el exilio

Isabel en sus años en el exilio

Isabel tuvo que marcharse al exilio a Francia (como antes su madre) desde San Sebastián, donde estaba veraneando y donde decidió quedarse al ver lo que estaba pasando en el país. Desde allí pudo ver, no sin rencor, el reinado de Amadeo de Saboya y la efímera Primera República. Después de que abdicara, porque ningún político español, por muy monárquico que fuera, la quería de nuevo de reina, en su hijo Alfonso XII (hijo del teniente de ingenieros Enrique Puigmoltó y Mayans) la situación mejoró para los Borbones, y gracias a Cánovas del Castillo la Restauración Borbónica se llevó a cabo. Y desde París también fue testigo de la temprana muerte de su hijo tras unos pocos años de reinado y de los primeros años de su nieto, Alfonso XIII, hasta su muerte en 1904. 

Bibliografía: parte de la información de este artículo está sacada del libro Historia de España contada para escépticos de Juan Eslava Galán.