Los Borbones, ¡qué bribones! (IV). Carlos IV

Carlos IV, segundo hijo varón y heredero de Carlos III, fue un rey débil, controlado por su esposa María Luisa de Parma y su valido, Manuel Godoy, un pobre cornudo que además tuvo que ver como su reino era tomado por las tropas francesas de Napoleón, terminaría muriendo en el exilio.

Carlos IV, llamado el Cazador, nació en 1748 cuando su padre aún era rey de Dos Sicilias y marchó con él a España cuando Carlos III heredó el reino, siendo Príncipe de Asturias desde 1760 hasta 1788 cuando subió al trono. Carlos IV era un ser simple, no demasiado inteligente, se encontraba realmente incómodo en las tertulias intelectuales de sus ministros. Además lo casaron con María Luisa de Parma, una mujer que apenas lo respetaba y posiblemente padecía de ninfomanía, por lo que le costaba mantenerse en la cama real, tuvieron 14 hijos (y 10 abortos) de los que no se tiene muy claro cuántos eran de Carlos IV.

La Familia de Carlos IV, por Goya

La Familia de Carlos IV, por Goya

 Al principio de su gobierno, apoyado por el Conde de Floridablanca, hizo buenas reformas, pero el estallido de la Revolución Francesa en 1789 cambió radicalmente todo, Carlos IV, muy asustado ante la amenaza del cambio, mandó cerrar las fronteras e impuso una dura represión sobre cualquier cosa que oliera levemente a revolucionario.

Y en 1792, ante la radicalización francesa, es nombrado valido la estrella en ascendencia, Manuel Godoy, que en muy pocos años pasó de ser un guardia real a convertirse en uno de los nobles más importantes del país, siempre según las malas lenguas, por los trabajos extraoficiales que le hacía a la reina, María Luisa de Parma, mientras el rey se iba de caza. Con Godoy como valido se promulgaron leyes de corte reformista, pero la muerte del rey francés Luis XVI desencadenó la Guerra de Rosellón, donde el ejército español fue derrotado por los franceses por culpa de la mala gestión al ejército, al final, ante el empuje francés (llegaron a tomar Bilbao y San Sebastián), España tuvo que ceder Santo Domingo a Francia como compensación.

Godoy quedando descansado después de una ardua tarea

Godoy quedando descansado después de una ardua tarea

Después de eso, Godoy consiguió pactos con la Francia republicana, muy importantes a partir del momento del ascenso de Napoleón al poder. Como aliados de Francia, España declaró la guerra en 1801 a Portugal (Carlos IV estaba en contra, pero su opinión no contaba demasiado) en la Guerra de las Naranjas, un brevísimo conflicto que acabó con la toma del pequeño pueblo de Olivenza. La situación empeoró después del desastre de la Batalla de Trafalgar, donde los ingleses destrozaron la armada franco-española (23 barcos perdidos frente a 5), flota que Carlos IV había dejado sin mantenimiento ninguno. La economía estaba hundida y cada vez había más soldados franceses en territorio español.

En 1807, su hijo, el futuro Fernando VII (que odiaba a sus padres), encabezó la fallida Conjura de El Escorial, donde trataron de acabar con Godoy, el rey perdonó a su hijo sin problema, ya que el rencor no era uno de sus defectos. Y de pronto la ocupación francesa, que ya llevaban un tiempo pululando por España, era una realidad que le estalló en la cara el monarca, que parece que nunca se enteraba de mucho, Godoy intentó sacar a los reyes de Madrid, pero estalló el Motín de Aranjuez, otra vez liderado por Fernando, que consiguió capturar a Godoy. Carlos IV, hastiado de la situación, abdicó en su hijo, total, gobernar no gobernaba mucho.

María Luisa de Parma

María Luisa de Parma

Pero Napoleón no estaba de acuerdo, e hizo llamar a la familia real a Bayona, en Francia. Una vez allí, Napoleón presionó (tampoco le costó demasiado) a Carlos IV y a Fernando VII, al segundo le hizo devolver la corona a su padre, pero no sin antes pactar con el débil Carlos una abdicación a favor suyo. Sin apenas oposición Napoleón puso a su hermano José como rey de España.

A Carlos la pérdida de la corona no parece importarle demasiado y se instala a las afueras de París, para marchar más tarde a Niza, pero Napoleón se desentendió de él, y Carlos y su esposa tuvieron que trasladarse a Marsella, donde vivieron agobiados por las deudas. Al final el emperador los mandó a Roma, donde vivieron mejor, incluso tras la caída de Napoléon en 1814 se quedaron en Roma, viviendo de la pensión que les manda su hijo Fernando, que no les dejó volver a España. Durante un viaje de Carlos a visitar a su hermano, soberano del Reino de Dos Sicilias, su esposa María Luisa muere el 2 de enero de 1819 (que confesó al fraile que le dio la extremaunción que ninguno de sus hijos lo eran de su esposo) , mientras intenta regresar a Roma, Carlos sufre un fuerte ataque de gota que lo mata el 19 de enero de 1819.

Bibliografía: parte de la información de este artículo está sacada del libro Historia de España contada para escépticos de Juan Eslava Galán (os lo recomendamos encarecidamente).