Las mujeres son guerreras (XXVI): Cartimandua, la amiga de Roma

Durante la conquista romana de Britania no todas las tribus estuvieron en su contra. La reina Cartimandua de los brigantes supo jugar bien sus cartas para mantenerse al lado del sol que más brilla.

Los brigantes eran la tribu britana con mayor población y, como el resto, cuando llegaron las legiones romanas del emperador Claudio opusieron resistencia, pero tras la derrota de los principales caudillos, Caracatus y Cunobelinus y su posterior huida hacia el centro del país, la reina Cartimandua, que era reina por derecho propio y cuyo nombre significa elegante caballo, decidió rendirse junto con los otros once grandes líderes locales, la situación sólo tenía dos salidas, o morir luchando contra Roma o colaborar con ellos.

Inglaterra antes de la llegada romana

Inglaterra antes de la llegada romana

Los problemas para los romanos y las continúas insurrecciones continuaron y en el año 51, el principal líder rebelde, Caracatus, fue derrotado por el gobernador romano Publio Ostorio Scápula y pidió asilo a Cartimandua. La reina lo recibió con honores pero lo traicionó y se lo entregó a los romanos, que se lo llevaron a Roma. Estos la recompensaron con el título de amiga leal de Roma y aliada junto con su marido Venutius, situación que trajo mucha riqueza a los brigantes, y sobre todo a Cartimandua

Aprovechando su posición de fuerza, repudió a Venutius y este, airado, intentó derrocarla por la fuerza, ayudado por tribus vecinas, pero Cartimundia, que no era nada tonta, tenía espías en todos lados y se enteró enseguida de las intenciones de su esposo, así que se apoyó en sus aliados romanos, consiguiendo no ser capturada por su esposo. 

Cartimandua entregando a Caratacus a los romanos

Cartimandua entregando a Caratacus a los romanos

Venutius se atrincheró en Stanwick, la gran fortaleza y capital de los brigantes, mientras tanto, los romanos, encabezados por el nuevo gobernador Aulo Didio Galo le ganaba terreno por el sur, hasta que en el año 56 Venutius fue derrotado por la Legión IX Hispana, llevada por Claudio al principio de la invasión de la isla. Cartimandua decidió perdonar a su esposo, y dejarle volver a su lado, pero no lo duraría mucho tiempo.

Mientras tanto, en el año 61, se produce el sangriento levantamiento de muchas tribus britanas, acaudillas por Boudica, contra la ocupación romana.  Pero Cartimandua, que no debió de verle mucho futuro, se mantuvo leal a Roma, cosa que le salió bien tras la masacre que siguió y la derrota total de las tribus britanas.

Grabado del emperador Claudio juzgando a Caracatus

Grabado del emperador Claudio juzgando a Caracatus

Cartimandua y Venutius estaban en completo desacuerdo en cómo tratar con los romanos, y al final, la reina se hartó de su esposo y se divorció de él, poniendo a un guerrero, Vellocatus, en su lugar. Venutius juró vengarse, y tuvo su oportunidad en el año 69, aprovechando el caos que existía en Roma, por el año de los cuatro emperadores, ayudado de nuevo por tribus vecinas y parece que apoyado por su propio pueblo y por los druidas, que no veía con buenos ojos los movimientos políticos de su reina. Los romanos sólo pudieron mandar algunas cohortes auxiliares, que todo lo que pudieron hacer fue rescatar a Cartimandua, en clara inferioridad, y sacarla de allí, refugiándose en la fortaleza romana de Deva Victrix (actual Chester). Dos años más tarde, ya con el emperador Vespasiano en el trono, las legiones romanas empezaron la reconquista. Se presupone que Venutius muere por estas fechas, pero no se sabe con seguridad.

En cuanto a Cartimandua, no vuelve a haber referencias a ella, por lo que parece que perdió el favor romano, lo que está claro es que fue la última reina de los brigantes, en cuanto a que pasó con ella, es un misterio hasta el momento.