La revuelta Decembrista, la primera revolución rusa

El poder absoluto de los Romanov venía ejerciéndose desde hace dos siglos, pero la corriente liberal que inundó Europa a principios del siglo XIX llegó a la autocrática y anquilosada Rusia, donde un grupo de jóvenes oficiales quiso cambiar las cosas.

El zar Alejandro I de Rusia fue uno de los principales responsables de la derrota de Napoleón. Tras echar a los franceses de Rusia, el ejército imperial siguió presionando junto con sus aliados llegando a entrar en París con su zar Alejandro I, y allí pudieron ver de primera mano las enormes diferencias entre su atrasado país y Francia, además, mientras se mantenía la autarquía y el absolutismo en Rusia, Alejandro I aseguraba a los franceses y a otros países de la órbita rusa que ayudaría a mantener su Constitución y las leyes liberales tras la caída de Napoleón

El ejército ruso entra en París

El ejército ruso entra en París

Al volver a casa a estos jóvenes oficiales rusos empezaron a formar sociedades secretas a partir de 1816 con el fin de cambiar la política rusa, bien pasando a una monarquía constitucional o incluso una república. Además propugnaban por el fin de la servidumbre rusa, una suerte de semiesclavitud que mantenía atados a los siervos a una tierra y un dueño y de la que se nutría el ejército ruso. 

Los dos principales grupos, la Sociedad del Norte y la Sociedad del Sur, se fueron preparando para la revolución, pero el 2 de diciembre de 1825 la inesperada muerte del zar Alejandro I aceleró sus planes. Todos pensaban que el trono pasaría al hermano de Alejandro, Constantino, de ideas liberales, pero hacía años que los hermanos habían elegido como sucesor al más joven, que subió al trono como Nicolás I.

Nicolás I

Nicolás I

La elección de Nicolás I como zar soliviantó los ánimos de los revolucionarios, la Sociedad del Norte preparó un golpe de estado el mismo día de la coronación de Nicolás. Como además sabían que los soldados rasos y el pueblo no aceptarían sus ideas tan rápido, lo disfrazaron de una revuelta hacia Nicolás por ser un usurpador del trono de su hermano Constantino, al que muchos ya habían jurado fidelidad pensando que era el heredero. 

El 26 de diciembre (por este motivo se le llamó Revuelta Decembrista) 3000 soldados a las órdenes de los oficiales decembristas fueron llevados a la Plaza del Senado, donde está el Palacio de Invierno, justo enfrente de la enorme estatua ecuestre de Pedro el Grande, en San Petersburgo, en ese momento la capital, dando vivas y declarando zar a Constantino. Mientras, el nuevo zar, Nicolás I, hizo traer a 9000 soldados, que formaron en frente de los sublevados. Ni unos ni los otros intentaron nada en principio, los decembristas pensaban que recibirían más apoyo del ejército y del pueblo, y al no ser así se quedaron sin iniciativa. Se quedaron en sus posiciones, en una tensa calma, ante la mirada curiosa y preocupada de la población civil.

Tras unas horas apareció el conde Mijaíl Milorádovich para pedir a los rebeldes que entregasen las armas y juraran lealtad al nuevo zar, pero uno de los líderes decembristas, Piotr Kajovski, le disparó, matándolo en el acto, esto provocó algún intento de tomar el Palacio de Invierno y algunas cargas de caballería entre los dos bandos. Pero ni los decembristas consiguieron progresos, posiblemente por la falta de apoyos fuera, ni el nuevo zar sabía que hacer. Al final, tras una orden del zar, se trajeron cañones que fueron disparados 7 veces contra los sublevados, matando a muchos y provocando su huída, acabando con la revolución antes de que comenzara, más de 1200 personas, entre soldados y civiles, murieron.

Momento del ataque de la artillería

Momento del ataque de la artillería

Muchos decembristas que no habían participado son detenidos, como muchos miembros de la Sociedad del Sur, que no sabían nada de ocurrido. Algunos consiguieron eludir su arresto y escapan a Ucrania, donde el 30 de diciembre se ponen al frente del regimiento de Chernigov, cuyos soldados los apoyaron y se rebelaron abiertamente contra el gobierno, buscando más apoyos, pero el gobierno tomó las riendas y apartó a las tropas más rebeldes, dejándolos sin aliados. El 15 de enero fueron derrotados, la falta de moral era tan grande que las tropas del zar no perdieron ni un hombre y la mayoría de los rebeldes se rindieron sin luchar, algunos de sus líderes se suicidaron.

Se juzgaron a 121 personas, de las que 61 fueron condenadas a muerte, aunque al final solo a 5 de ellos, los líderes principales, se les ejecutó. Muchos son enviados inmediatamente a Siberia, los que peor lo pasaron fueron los soldados rasos, que sufrieron torturas y latigazos, los instigadores, al ser todos nobles, se los trató bastante mejor. Durante los siguientes 10 años los decembristas sobrevivieron en las poblaciones siberianas donde se les sometió a trabajos forzados y un control total sobre sus movimientos, aún así, tuvieron la simpatía de la gente local, lo que hizo su exilio forzado más fácil.

Monumento a los 5 decembristas ejecutados

Monumento a los 5 decembristas ejecutados

Aunque fue un fracaso, la revuelta decembrista abrió la primera herida entre el zar y la nobleza más reformista. La siguiente revolución no sería tan fácil de atajar.