La colonia Welser, cuando un rey no puede pagar sus deudas

Carlos I de España había heredado el trono de las coronas españolas en 1516, herencia de sus abuelos, los Reyes Católicos. Y en 1519 su otro abuelo, el emperador Maximiliano muere, heredando todos los territorios imperiales, pero no el título, electivo, y tendría que desembolsar una enorme cantidad de dinero para conseguirlo, y unos de sus principales benefactores fueron los banqueros alemanes Welser.

Para conseguir el apoyo necesario era muy importante congraciarse con los príncipes electores por lo que se necesitaba una enorme cantidad de dinero, Carlos consiguió parte de las cortes castellanas, bastante reacias a dárselo, pero no era suficiente, así que pidió préstamos a dos de los principales banqueros alemanes, los Fugger y los Welser. Carlos consiguió el trono imperial en 1520 y fue coronado como Carlos V.

Carlos I pintado por Tiziano

Carlos I pintado por Tiziano

Pasaron los años, y la situación económica del emperador nunca fue boyante, ni la plata americana, ni los impuestos castellanos podían hacer frente al enorme gasto que ocasionó no solo la coronación imperial, sino las numerosas campañas que emprendió Carlos I por toda Europa. Así que le era completamente imposible devolver los más de 150000 florines que debía a los banqueros.

La solución fue cuanto menos original, usando la Capitulación de conquista, una prerrogativa real para conquistar y colonizar zonas en América, que suponía un permiso para crear un ejército para conquistar un territorio, convirtiéndose en gobernante, teniendo que ceder un porcentaje de lo ganado a la hacienda real. Hasta ese momento se había usado sobre todo con conquistadores del tipo de Hernán Cortes o Francisco Pizarro.

El emperador les presentó a los Welser la oportunidad de cederles durante un tiempo una zona del Nuevo Mundo para su uso y disfrute. Los Welser aceptaron y se firmó el Contrato de Venezuela, donde se les arrendaba la que después sería la Provincia de Venezuela desde 1528, pasando a llamarse Klein-Venedig o Welserland. Con este tratado los Welser tenían derecho a la conquista y explotación de la zona, pero debían evangelizar a los indígenas, construir ciudades y preparar el territorio para la Corona española.

Mapa de le época

Mapa de le época

Los Welser llevaron a numerosos mineros alemanes y  a unos 4000 esclavos africanos como mano de obra para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. Pero la mayoría de los colonos alemanes murieron por enfermedades o en los ataques de los nativos, sobre todo acompañando a los gobernadores en sus incursiones al sur.

El primer gobernador fue Ambrosio Alfinger, un alemán ligado a los Welser, que empezó en 1529 la conquista del territorio desde Santa Ana de Coro, la única posesión española en toda la zona, y desde allí marchó al sur buscando el famoso El Dorado, llegando al lago Maracaibo y creando el primer asentamiento allí y llegando hasta la actual Bucaramanga (actualmente en Colombia) en 1532, encontrando mucha resistencia indígena, terminaría muriendo al año siguiente en Chinácota por una flecha. Otros tres gobernadores le siguieron, todos con un objetivo parecido, la exploración hacia el sur y la búsqueda de oro más que la colonización en sí.

Dibujo que representa a dos de los gobernadores Welser en Venezuela

Dibujo que representa a dos de los gobernadores Welser en Venezuela

El último gobernador, Philipp von Hutten, junto con el representante de los Welser, Bartolomé Welser VI, había emprendido un largo viaje de 5 años por la selva y a su vuelta en 1546 a Coro descubrió que, dado que hacía años que no se tenía noticias suyas, se había nombrado otro gobernador, Juan de Carvajal, que se había llevado a la gente de las tierras improductivas de Coro y había fundado una nueva ciudad, El Tocuyo. Cuando Hutten le reclamó hubo una pelea y al final Carvajal lo mató junto a Welser y los suyos, siendo más tarde juzgado y colgado.

Tras todo esto, el Consejo de Indias decidió retirar la concesión a los Welser basándose en el incumplimiento del contrato de arrendamiento, por, entre otras cosas, no fundar las ciudades requeridas ni evangelizar. Y así acabó este intentó por parte de una familia alemana de colonizar una pequeña parte de Sudamérica.