Michael Fagan e Isabel II

El 9 de Julio de 1982, Michael Fagan, un pintor y decorador inglés en paro y al que acababa de dejar su mujer, decidió que su situación necesitaba consejo real, por lo que se coló en el Palacio de Buckingham y llegó hasta la habitación de la reina Isabel II, a la que encontró durmiendo.

Michael Fagan, que en ese momento contaba con 33 años, pasaba por una fuerte depresión, se había intentando suicidar dos veces y tenía numerosos problemas familiares que parecía arrastrar desde hacía muchos años. En paro y solo, tuvo la brillante idea de contarle su historia a la reina Isabel II, para ver si ella le podía ayudar.

Michael Fagan

Michael Fagan

Michael, ni corto ni perezoso, marchó a Buckingham el 7 de Junio de 1982, saltó la valla exterior de pinchos y se quedó un momento revisando la fachada, hasta que vio una tubería por la que pudo subir hasta una ventana abierta, pero al asomarse se encontró con una criada de palacio, que asustada pidió auxilio, Fagan escapó de allí y buscó otra ventana abierta, por la que se metió dentro de palacio. Cuando los guardias de seguridad  llegaron a la primera ventana no vieron nada, buscaron un rato y como no encontraron nada sospechoso pasaron del tema. Fagan deambuló por palacio sin cruzarse con nadie, entrando en habitación tras habitación, donde las alarmas colocadas en ellas, o bien estaban desactivadas o bien no funcionaban, hasta que encontró una sala donde encontró algo de comida y vino. Tras comer algo de queso y beberse media botella de vino blanco, se sentó a descansar en un trono mientras observaba retratos de antiguos reyes, aburrido, decidió marcharse saliendo por otra ventana, sin que nadie, de nuevo, reparara en él.

Pero Michael no quedó contento con su visita, él quería hablar con la reina, así que lo volvió a intentar el 9 de Julio. Ese día llegó de nuevo a Buckingham, saltó de nuevo la valla, volvió a subir por una tubería y se volvió a colar por una ventana, y otra vez nadie lo vio. Volvieron a saltar alarmas, incluso las conectadas por la policía, pero parece que a todo el mundo se la sopló muy fuerte. Fagan dio unas vueltas por palacio hasta llegar a las habitaciones reales, incluso tiró sin querer un cenicero de cristal rompiéndolo y haciéndose daño, pero seguimos sin noticias de los de seguridad. Al final encontró lo que buscaba, la habitación de la reina, que teóricamente siempre está custodiada, pero el policía que debía estar en la puerta estaba desaparecido, además el criado personal de la reina, Paul Whybrew, estaba en los jardines sacando a pasear al perrito de la reina, así que Fagan entró en ella mientras la reina estaba durmiendo, eran sobre las 07:15 de la mañana. Fagan abrió un poco las cortinas y se sentó en la cama, la reina se despertó, y con toda la flema británica del mundo no gritó ni se alteró, sino que pulsó el botón para emergencias, ¿y sabéis qué pasó? pues de nuevo nada de nada. Como no sabía muy bien qué hacer, Isabel II empezó a escuchar la historia que este pobre hombre le contaba. Después de una corta conversación, la reina le preguntó a Fagan si quería algo y este le dijo que le gustaría fumar, así que Isabel II llamó a su servicio, que llegó al momento, y les pidió tabaco, evidentemente la criada que la atendió se dio cuenta de que estaba pasando algo y llamó a seguridad, en ese momento volvió Whybrew de sacar al perro y ayudó a los dos policías que se presentaron allí a sacar a Fagan de la habitación sin mayor problema.

La reina seguro que no se rió mucho con la situación

La reina seguro que no se rió mucho con la situación

Fagan fue arrestado y en principio se presentaron cargos, pero poco después todos se retiraron, tras una evaluación psiquiátrica quedó claro que Fagan no estaba bien, pero no era peligroso para nada, es más, durante sus declaraciones quiso dejar claro que no quería molestar a la reina, sólo hablar con ella. Su familia expresó que era un gran aficionado a la familia real y que jamás le haría nada a la reina. Tras seis meses en una clínica Fagan fue puesto en libertad.

Lo que sí que quedó seriamente retratado fue todo el sistema de seguridad que existía alrededor de la familia real, demasiado relajada para cualquier estándar y causa de mofa para muchos, un hombre sin ningún tipo de formación o equipo había burlado toda la seguridad. El jefe de seguridad fue despedido y se implementaron nuevas medidas de seguridad.