Los Obispos que construyeron la Catedral de Santiago de Compostela

En la historia de la Catedral de Santiago de Compostela destacan tres nombres que se remontan a los inicios de la misma, Diego Peláez, que inició las obras de la catedral, que más tarde impulsaría Diego Xelmirez. Años más tarde sería Pedro Muñiz quien la consagraría. Pero estos tres hombres tienen mucha más historia detrás que este hecho que los une.

Juan Fernández como Diego Peláez en la serie Al final del Camino

Juan Fernández como Diego Peláez en la serie Al final del Camino

Diego Peláez es una figura muy importante en la Galicia medieval. Peláez fue nombrado obispo de Santiago hacia el año 1070, justo en el momento en el que el rey García era derrotado y derrocado por sus hermanos Sancho I de Castilla y Alfonso de León, por lo que no queda claro cuál de los dos reyes lo nombró, pero siempre les quedó la duda a los castellanos de su apoyo a García. Reorganizó Santiago, tanto defensivamente como administrativamente y en 1075 empezó a concretar la idea de construir una nueva catedral románica que sustituyese a la pequeña iglesia prerrománica que no hacía justicia al lugar, además promocionó muchísimo el peregrinaje. A pesar de que en principio tuvo buenas relaciones, tuvo algunos enfrentamientos con el rey Alfonso VI para intentar convertir a Santiago en el centro de la espiritualidad peninsular en detrimento de la recién conquistada Toledo. Su enfrentamiento parece que no solo fue religioso, ya que hay razones para creer que instó a los nobles gallegos a rebelarse, quizás sí que estaba del lado de García, e incluso intentó restaurar la independencia del Reino de Galicia buscando la ayuda del rey inglés Guillermo el Conquistador. Aunque se tienen dudas sobre estos intentos de independencia, si que parece que hizo algo que molestó a Alfonso VI, que lo hizo arrestar, cesándolo y encerrándolo en prisión, de la que conseguiría escaparse en 1094, pero perdiendo el obispado, al final se tuvo que exiliar, muriendo en Aragón ese mismo año.

Miniatura medieval de Diego Xelmírez

Miniatura medieval de Diego Xelmírez

Diego Xelmírez, nacido sobre el año 1068, cuyo noble padre sirvió a las órdenes de Diego Peláez, destacó pronto en su carrera eclesiástica y para el 1090 servía como secretario y canciller a Doña Urraca, hija de Alfonso VI y su esposo, Raimundo de Borgoña, como Condes de Galicia. En el 1100 fue elegido obispo de Santiago, diócesis que mejoró hasta convertirla en archidiócesis en 1120, por lo tanto él fue el primer arzobispo de Santiago, consiguiendo una enorme influencia y prestigio, que ayudó a su crecimiento personal y al de la ciudad, que cada vez recibía más peregrinos y honores, convirtiéndose en la principal autoridad eclesiástica de la península. Defendió las costas gallegas de los ataques vikingos y en 1111, tras los disturbios ocurridos en León y Castilla por el gobierno de Urraca, él y los nobles gallegos nombran al hijo de esta, Alfonso Raimundez, rey de Galicia. Alfonso pasaría más tarde a León como sustituto de su madre, pasando a la historia como Alfonso VII el Emperador. Durante su gobierno se aumentó el esfuerzo para construir la nueva catedral que había empezado Diego Peláez, paradas las obras desde su destitución. Hizo escribir la Historia Compostelana, una crónica del Santiago de Compostela de su época. En 1128 fue nombrado canciller de Galicia como recompensa a su fidelidad a Alfonso VII, pero este no dudó en recortarle poderes en 1136 cuando ya era un anciano, moriría en 1140.

O Santo dos Croques

O Santo dos Croques

A Pedro Muñiz le tocó el honor de ser el arzobispo que se encargó de consagrar la catedral ya acabada, en 1211, ya que llevaba en el puesto desde 1207. Vinculado desde joven a Santiago, su carrera lo llevó a ser obispo de León, donde terció en el enfrentamiento entre el rey de León, Alfonso IX  y Alfonso VIII de Castilla. Con buenas relaciones con el papado y los reyes, consiguió grandes beneficios para Santiago. Del papa consiguió un cambio en los rituales para hacer más fácil su labor, al parecer, el fervor religioso llevaba a muchos enfrentamientos dentro de la catedral para rezar lo más cerca posible de la tumba del apóstol, y en algunos acababa derramándose sangre, por lo que la catedral quedaba desacralizada, y el rito de sacralizarla de nuevo era tan largo que llevaba un montón de tiempo y esfuerzo, Muñiz consiguió que se cambiara por una simple bendición, así arreglaba en un momento el problema. Gran administrador, atrajo a los dominicos y franciscanos a la ciudad y se preocupó mucho por la cultura, demás dejó que la propia ciudad empezase a tener estamentos civiles propios, lo que mejoró la economía. Muñiz fallece en el cargo en 1224. Pero tiempo después de su muerte, se empieza a formar una leyenda a su alrededor por la que pasaría a la historia como Pedro Muñiz el Nigromántico, posiblemente vinculada a que era un gran erudito y a veces se confundía esto con la magia, en ella se cuentan cosas como que intentó buscar la piedra filosofal o que podía volar, y que se hizo un día de Navidad Roma-Santiago en menos tiempo que Vueling, una pasada de poder. Muñiz está enterrado debajo del Pórtico de la Gloria, delante de la estatua do Santo dos Croques del Mestre Mateo.