El calendario Juliano, cuando a los romanos se les estropearon los meses

A día de hoy es muy sencillo saber qué día es, el calendario es algo que está en todos lados y que es fácil de consultar, pero antiguamente no era tan sencillo. En la antigua República Romana tuvieron un problema importante en medio de una guerra civil, y tuvo que ser famoso Julio César el encargado de solucionarlo.

El calendario romano tradicional, según la leyenda, creado por el propio Rómulo, era un calendario lunar de 304 días divididos en 10 meses. ¿Y el resto de los días? Pues eran días sueltos que se colocaban al final del calendario aprovechando que era invierno y no se podía cultivar la tierra ni nadie tenía ganas de guerrear que hacía mucho frío, así que se pasaban los días haciendo rituales de purificación. Pero esto era poco práctico y pronto se establecieron dos meses más después de December, pasando a 12 con 355 días.

Calendario Romano con los nombres de los cónsules por año, en los Museos Capitolinos

Calendario Romano con los nombres de los cónsules por año, en los Museos Capitolinos

La cosa quedó más o menos así:

  • Martius: 31 días. Dedicado a Marte, padre de Rómulo y Remo.

  • Aprilis: 29 días. Dedicado o bien a Venus o bien al comienzo de la primavera.

  • Maius: 31 días. Dedicado a la Bona Dea (Maia), la diosa de la fertilidad o quizás a los antepasados (maiores)

  • Iunius: 29 días. Dedicado a Juno, la diosa del hogar y los matrimonios.

  • Quintilis: 31 días. Quinto mes (se les acabó la imaginación).

  • Sextilis: 29 días. Sexto mes.

  • September: 29 días. Séptimo mes.

  • October: 31 días. Octavo mes.

  • November: 29 días. Noveno mes.

  • December: 29 días. Décimo mes.

  • Ianuarius: 29 días. Dedicado a Jano, el dios de los comienzos y los finales.

  • Februarius: 28 días. Dedicado a Plutón (Februus), el dios del inframundo.

El año empezaba en Martius, cuando llegaba el buen tiempo, pero con los años y el crecimiento de la República, sobre todo cuando se empezó a guerrear en Hispania, que quedaba lejos de cojones, se decidió empezar el año en Ianuaris que era mucho mejor para poder empezar antes a hacer cosas y a preparar las legiones que tendrían que ir al exterior, ya que de otra forma, entre reclutar, entrenar y mandar a donde fuera se había acabado el verano y ya no podían luchar, empezando antes todo era más sencillo. Además, para arreglar el desfase entre el calendario lunar y las estaciones reales, se resolvió añadir cada 4 años 2 meses de 22 y 23 días, llamados intercalares. Como podéis comprobar, en un sistema que todo lo tienes que hacer a mano es fácil equivocarse, sobre todo cuando los encargados de ese tema, el Colegio de Pontífices, tiene otros problemas.

El calendario nunca fue del todo fiable, existía siempre cierto retraso con las estaciones que nunca se llegó a pulir, pero la cosa se puso realmente rara hacia finales de la República romana, una época plagada de guerras civiles, que provocó que el desfase se hiciera enorme y nadie se ocupase de arreglarlo, sobre todo en la guerra civil en la que estuvo implicado Julio César, ya que la mayoría de los pontífices también eran senadores, y dado que toda la facción contraria a César escapó cuando este marchó sobre la ciudad, el calendario, como otras muchas cosas, quedó desatendido. Una vez solucionados esos problemillas que traen las guerras, César se puso manos a la obra para arreglar el desfase del calendario, como no se habían introducido los meses adicionales cuando correspondían había un desfase total entre el mes oficial y la estación, así que para arreglarlo se introdujeron todos los días de golpe en el 46 a.c., provocando un año de 445 días que fue un poco caótico (¡habría a quien no se le acababa nunca el año!), pero para el año siguiente ya se empezaron a introducir los cambios para solucionar estos problemas.

Estatua de Julio César

Estatua de Julio César

César introdujo un nuevo calendario que mantuvo los 12 meses, pero con 365 días, con 30 o 31 días por mes, y un día adicional en Februarius (que tenía 30 días) cada año bisiesto. Con el nuevo sistema, el error es de 3 días cada 400 años, nada mal.

En el año 44 a.c. Marco Antonio renombró el mes de Quintilis como Julius en honor a César y en el 23 a.c., el Senado Romano para hacerle la pelota a Octavio Augusto cambió el siguiente mes, Sextilis por Augustus. Otros emperadores lo intentarían pero sin éxito, Calígula quiso llamarle a September Britanicus en honor a su padre, Nerón le llamó a Aprilis Neronniano, pero no coló y Domiciano intentó lo mismo con October al llamarlo Domitianus.

El Calendario Juliano duró hasta 1582 cuando se introdujo el Calendario Gregoriano que es el que usamos actualmente.