El Incendio del Alcázar de Madrid

La noche del 24 al 25 de Diciembre de 1734 empezó un enorme incendio que arrasó el Alcázar de Madrid, residencia de Felipe V y su mujer, donde se perdieron innumerables documentos y obras de arte insustituibles.

El Alcázar tenía una larga historia, siendo construido a partir del año 1083 cuando Madrid es conquistado por Alfonso VI, aunque es probable que se edificara sobre alguna fortaleza islámica anterior. El Alcázar fue muy utilizado y modificada en época de  los Trastámara, pero sobre todo sufrió importantes modificaciones con Carlos I y Felipe II, tras los graves daños que sufrió en los Levantamientos de Comuneros. El resto de los Austrias, que ya lo usaban como Palacio Real, también aportaron su granito de arena. Con la llegada a España de Felipe V, el Alcázar siguió siendo residencia real, pero su estilo sobrio jamás gustó al nuevo rey.

Dibujo del Alcázar

Dibujo del Alcázar

Todo parece apuntar a que el incendio empezó en las habitaciones del pintor de la Corte, el francés Jean Ranc, tras dejar desatendida una chimenea por parte de unos mozos de palacio que se emborracharon demasiado. Sobre las 12 y cuarto de la madrugada las llamas ya eran visibles y los soldados que acababan de hacer el cambio de guardia alertaron del incendio. Se empezó a tocar las campanas del Convento de San Gil en señal de alerta, pegado al Alcázar, pero casi nadie hizo caso ya que lo confundieron con las campanadas de la Misa del Gallo.

El Alcázar con Madrid al fondo

El Alcázar con Madrid al fondo

Esa noche no se encontraba allí la familia real, con gran parte de los cortesanos. Se consiguió avisar a la mayoría de la gente que dormía, y fueron rescatados, sólo hubo que lamentar una víctima mortal.

El fuego se volvió incontrolable para cuando las autoridades reaccionaron, un enorme error, teniendo en cuenta que era la residencia real, y lo único que se pudo hacer fue intentar salvar el mayor número de obras de arte y documentos que se pudieron. Se hicieron numerosos esfuerzos por apagarlo, todos en vano, el edificio estuvo ardiendo durante cuatro días. Los cerrajeros reales consiguieron abrir a tiempo la Capilla Real, lugar donde estaban la mayoría de la obras, pudiendo sacar numerosos lienzos al exterior, arrancándolos de sus marcos y tirándolos por las ventanas. Uno de esos cuadros fue Las Meninas de Velázquez. También se salvaron joyas reales, como el diamante El Estanque o la perla La Peregrina.  

Afortunadamente Las Meninas se salvaron

Afortunadamente Las Meninas se salvaron

Se perdieron un gran número de obras de arte, como todos los frescos que adornaban las paredes, toda la música sacra de la Capilla Real, las Colecciones Americanas y un montón de documentos sobre el Archivo de las Indias y del Vaticano. En cuanto a cuadros ardieron unos 500, destacando obras como el Laocoonte de El Greco, un Autorretrato de Rafael, tres cuadros de José de Ribera, cinco cuadros de Rubens, tres del pintor flamenco Frans Snyder, otros tres del italiano Tintoretto, dos cuadros de Tiziano y seis obras de Velázquez, entre otras muchas, la mayoría insustituibles.

Cuatro años después, Felipe V empezó la construcción de un nuevo palacio, a imitación del Versalles de su infancia, en las ruinas del Alcázar, el Palacio Real de Madrid, que ha llegado hasta nuestra época. Cuentan las malas lenguas que el incendio fue provocado a petición del propio Felipe V. que odiaba vivir allí, aunque parece un acto poco probable, ya que el rey era un gran fan del arte y algunos de sus cuadros favoritos se quemaron en el incendio.