Vigo y San Francisco se parecen mucho. Y no sólo por sus cuestas

Vigo y San Francisco se parecen mucho. Y no sólo por sus cuestas

Pasear por Vigo o por San Francisco tiene un denominador común que no pasa desapercibido para el turista: las cuestas.

Mientras que el habitante local está acostumbrado a las subidas intensas y a trabajar sus rodillas en las bajadas, el visitante resopla sin cesar e incluso se escandaliza de tener que hacer semejante esfuerzo para cubrir distancias ridículas.

Ambas ciudades comparten orografía: cercanas a la costa y con profusión de colinas. Siete, concretamente, que ofrecen espectaculares panorámicas de la ciudad y condicionan la vida en ellas. Pero hay más: desde el puente que las precede hasta su clima, vamos a recorrer los principales puntos de unión entre ambas.

Puente de Rande & Golden Gate: vías icónicas de ambas ciudades, que han solucionado sus problemas de acceso. En el primer caso, acortó los 25 kilómetros que supone rodear la ría de Vigo a los 1.558 metros que suponen recorrer el puente. En el segundo caso, descongestionó el sistema de ferrys, que en la década de 1920 no daba abasto para mover el tráfico rodado que se había multiplicado por siete. Pero mientras el de Rande es un puente atirantado que soporta 50.000 vehículos diarios, el Golden Gate es un puente colgante por el que pasan 100.000 vehículos al día.

Vigo y San Francissco

Mirador del Campo da Rata & Twin Peaks: siete son las colinas que podemos encontrar en Vigo (O Castro, A Madroa, A Guía, O Alba, O Cepudo, O Galiñeiro, Fragoselo). Y las Seven Hills serían su reflejo en San Francisco (Telegraph Hill, Nob Hill, Russian Hill, Rincon Hill, Mount Sutro, Twin Peaks, Mount Davidson). Todos estos montes favorecen espectaculares panorámicas de la ciudad, pero hay dos que destacan especialmente. El mirador del Campo da Rata se ha popularizado desde que apareció en él hace unos meses un banco realizado de forma artesanal con tablas de madera. Y el mirador de Twin Peaks (nada que ver con Laura Palmer) es un punto turístico de obligada parada, desde donde ves alternar sus calles con colinas.

Escaleras Don Quijote & Calle Lombard: ambas son el resultado de un accidentado relieve. En el caso de Vigo, el desnivel existente entre calles paralelas se ha salvado para los peatones con escaleras de todo tipo, normalmente en hormigón. Y no ha sido hasta hace un año que se decidió embellecer algunas de ellas con graffitis: el ejemplo más espectacular está en el mural de Pelucas que cubre las escaleras de Don Quijote. La calle Lombard, por su parte, es la respuesta a ese cambio de altura entre calles pero para los coches. De hecho, uno de los atractivos de este punto es ver los coches salvar un desnivel de 40 grados bajando en zigzag.

Graffitis & Murals: el proyecto Street Art del ayuntamiento de Vigo comenzó en 2014y destinó las medianeras de 120 edificios a graffitis embellecedores. Areal 112, Hispanidad 66 o el colegio Illas Cíes son algunos puntos destacables. San Francisco, en cambio, lleva desde la década de los 70 arrojando arte a sus calles, actualmente con más de 600 murales. Merece la pena recorrer Mission District, prueba gráfica del espíritu reivindicativo y de lucha social que arrastraron consigo los emigrantes latinos.

Monte de O Castro & Mission Dolores Park: O Castro es un hermoso monte en el corazón de Vigo, que es el punto de origen de la ciudad porque ahí se asentaron sus primeros pobladores entre el siglo III y I ac. De igual forma, aunque 1.200 años después, el Mission Dolores Park se sitúa cerca de uno de los primeros edificios del San Francisco moderno, reconstruido tras el terremoto de 1906. De hecho, este parque sirvió de campo de refugiados a los damnificados.

El tranvía vibrante & el tranvía moderado: mientras que Vigo tuvo tranvías desde 1914 hasta 1968, San Francisco probó en 1892 y aún hoy es su transporte emblemático. Cada uno de ellos coherente con su ambiente y cultura, muy diferentes: el de Vigo nació como apuesta personal de los notables de la ciudad y era pequeño, blanco, ágil, corretón, vibrante calle arriba o calle abajo, ignorando diferencias. En cambio el de San Francisco era elegante y viajaba manso, respetando las cuestas con una velocidad más moderada, ayudado en tramos por el cable y rodeado a menudo por gente en los estribos.

Encontramos paralelismos incluso en sus alrededores: desde el parecido de la Costa da Vela con Point Reyes National Seashore, hasta la riqueza de vinos de la zona de Ribadavia y la del Condado de Sonoma.

Pero somos conscientes de las diferencias que separan ambas ciudades: ni Cíes albergó nunca los reclusos que sí tuvo Alcatraz, ni las 700.000 toneladas de pescado que mueve O Berbés tienen que ver con las ventas del centro comercial Pier 39. Ni tampoco el clima subtropical de Vigo recuerda a la famosa frase “el invierno más frío que he pasado fue un verano en San Francisco”.