Las extinciones (VI): Evento de extinción del Cuaternario tardío o la Llegada del Hombre

Aunque esto no sea considerado una de las extinciones masivas propiamente dichas vale la pena incluirla por los dos factores comunes que provocaron las extinciones: el cambio climático y nosotros, la humanidad. Ocuparía los últimos 50000 años.

Durante este periodo de tiempo han desaparecido el 75% de la megafauna (animales de más de 45-100 kilos) del planeta. Parece que la llegada de un nuevo depredador (el hombre) y los cambios climáticos de la época precipitaron numerosas extinciones. El patrón de extinciones, siempre muy localizado, empieza en Asia y se extiende hacia Europa y América a través del puente de Bering, llegando por último a las islas dispersas por el planeta. Por ejemplo, Australia perdió el 86% de su megafauna, siendo el lugar con más pérdida, seguido de Sudamérica con un 80%.

 Pinturas rupestres de Lascaux que muestran animales extintos; uros, tarpanes y ciervos gigantes

Pinturas rupestres de Lascaux que muestran animales extintos; uros, tarpanes y ciervos gigantes

Durante este periodo han ido desapareciendo numerosas especies: mamuts, mastodontes, tigres dientes de sable, moas, uros, elefantes europeos, perezosos gigantes... Una lista enorme que si nos ponemos a enumerar no acabaríamos. Cabe destacar que en este caso es un evento temporal muy largo, las extinciones se produjeron muy poco a poco.

El primer factor de extinción, como dijimos, parece que fue la caza de grandes animales ya que el patrón de extinción y el de expansión de la raza humana coincide en muchas ocasiones, empezando en Asia tropical y Oceanía hace 50000 años y llegando a las extinciones de Nueva Zelanda hace 500 años, y si queremos seguir, el siguiente foco sería en la actualidad, en la sabana africana, donde desgraciadamente y a pesar del cambio de mentalidad de la mayoría de la población se siguen cazando de forma ilegal a un montón de animales amenazados. Pero no hay que dejar de tener en cuenta el factor medioambiental que se produjo con el último deshielo tras la última glaciación (Würm), que explicaría la desaparición de ciertos animales muy adaptados al frío, como el mamut lanudo, pero desgraciadamente esta hipótesis pierde eficacia a nivel global e histórico, dado el número de glaciaciones y deshielos a lo largo de la historia planetaria que no provocaron extinciones y el hecho probado en los registros fósiles que muestran que suelen ser las especies más pequeñas las más vulnerables a los cambios climáticos drásticos.

 Reconstrucción de un moa gigante

Reconstrucción de un moa gigante

Aunque la teoría de la caza masiva tiene sus detractores, a día de hoy es la más aceptada, sobre todo por la gran cantidad de ejemplos en los últimos siglos, como por ejemplo: En Europa desapareció el último uro en 1627 en Polonia, el último tarpán murió en el zoo de Moscú en 1875. En Oceanía morían los últimos moas gigantes en Nueva Zelanda en 1500 y el último tilacino en 1936 en Tasmania. En Asia, en las costas de las Islas Aleutianas moría la última vaca marina de Steller en 1768. Eso sin contar la gran cantidad de especies que han desaparecido en los últimos años, como el rinoceronte blanco, del que ya os hablamos en una ocasión. Además es la teoría más aceptada en estos momentos, ya que es un tema candente y se ha estudiado hasta la saciedad las extinciones más antiguas para encontrar responsables y compararlos con las actuales, un ejemplo muy claro que cimenta esta teoría es que en el caso de los mamuts lanudos, justo antes de extinguirse, la edad media era muy baja, algo sólo entendible por caza, ya que si fuera por un cambio climático extremo sería al revés.

 "Benjamin" el último tilacino

"Benjamin" el último tilacino

Por último, y para entender también el mapa de extinciones hay que hablar de la Ingenuidad ecológica (o mansedumbre insular), que no es otra cosa que la tendencia de algunos animales, relativamente aislados o muy protegidos, léase animales insulares o megafauna, que ante la falta de depredadores propios pierden las conductas defensivas que los mantendrían a salvo. Aunque el ser humano haya salido de África, allí los primeros australopitecos convivieron con la megafauna local durante miles de años, reconociéndolos como depredadores, en cambio, en el resto del mundo, una vez que empezó la expansión humana, no era así, al menos en muchos lugares, lo que provocaría que muchos animales no adoptaran medidas para defenderse de los nuevos depredadores que aparecieron, este rasgo está presente incluso hoy en día con algunas especies, como el kiwi australiano.

Desgraciadamente estamos lejos de conseguir que este evento de extinción se acabe, ya que cada vez son más las especies que se suman a él... y la única solución es la misma que la causa, nosotros.