Las mujeres son guerreras (XIX): Juana de Flandes, Duquesa de Bretaña

Juana se pasó toda su vida defendiendo los derechos de su marido y de su hijo durante la Guerra de Sucesión Bretona, demostrando una gran capacidad militar y demostrando que en la Francia medieval una mujer podía dirigir ejércitos unos años antes que Juana de Arco.

Juana, nacida en 1295, criada en una familia noble muy bien situada, era hija del Conde de Nevers, Juan I y de la Condesa de Rethel, Juana, además de sobrina de Luis I, Conde de Flandes.

En 1329 se casó con Juan de Monfort, que reclamaba el título de Duque de Bretaña enfrentándose a Carlos de Blois. Cuando el que en ese momento era el Duque de Bretaña, Juan III, murió en 1341 empezó el lío. Tanto Juan cómo Carlos tenían ciertos derechos y Juan III, al no tener hijos, no dejó cerrada la sucesión.

 Imagen de Juana con armadura

Imagen de Juana con armadura

Juan de Monfort se fue a París, a junto el rey, para reclamar sus derechos, pero no contó con el hecho de que el rey, Felipe VI de Valois, era tío de Carlos de Blois, que decidió encarcelarlo y nombrar de forma oficial duques a Carlos y a su mujer Juana de Penthièvre.

Pero Juana no se vino abajo, nombró a su hijo Juan (sí, los nombre se repiten un montón…), aún menor, líder de la facción y ella como regente formó un ejército y atacó posiciones enemigas, tomando la ciudad de Redon y de allí a Hennebont, donde en 1342 llegó Carlos de Blois, que puso la ciudad bajo asedio. Juana no se arredró, y sabiendo los graves problemas sucesorios entre la corona de Francia y la de Inglaterra (los primeros años de la Guerra de los Cien años ya habían comenzando), pidió ayuda al rey inglés Eduardo III, que estuvo encantado de ayudarle, mandó al mercenario Guillermo de Maury al frente de un pequeño ejército para ayudarla a romper el asedio.

 Juana de Flandes ve la flota inglesa llegando a Hennebont,

Juana de Flandes ve la flota inglesa llegando a Hennebont,

Mientras tanto Juana estaba dispuesta a todo para defender su posición, vestida con una armadura, y al frente de 300 caballeros, aprovechando un momento de despiste del enemigo, atacó el campamento de su rival y quemó los suministros y las tiendas, por esta hazaña pasaría a ser conocida como Juana la Llama. Los Blois intentaron cortar su retirada, pero ella y sus hombres se marcharon al castillo de Brest, donde reclutaron más gente y volvieron de nuevo a Hennebont sin que sus enemigos los detectaran. Desesperado y seguramente muy avergonzado, Carlos intentó rendir la fortaleza por hambre e incluso mandó a un obispo a darle la vara a Juana para que se rindiera, pero entonces apareció Guillermo de Maury con los refuerzos, haciendo la posición de Juana mucho más cómoda y Carlos tuvo que levantar el asedio, aunque volvería más tarde para volver a bloquear la ciudad.

Juana decidió marchar a Inglaterra para reunirse personalmente con Eduardo III y pedirle más hombres, cosa que el monarca inglés le concedió sin problema, pero en el viaje de vuelta la flota fue interceptada por los barcos de Luís de la Cerda, Conde de Clermont y Talmont, aliado de Carlos de Blois. El combate se tornó muy fiero e incluso estuvieron a punto de conseguir abordar el barco de Juana, pero esta, liderando a sus hombres en el combate cuerpo a cuerpo, consiguió rechazar el ataque y sus barcos rompieron el bloqueo y llegaron al puerto de Vannes, desde donde sitiaron Rennes y se prepararon para romper el nuevo asedio a Hennebont.

La lucha entre las dos facciones continuaría en los siguientes años, llegando a pactar algunas treguas, incluso Juan de Mormont fue liberado en 1343, pero moriría durante el conflicto, en 1345. Juana, con sus aliados ingleses, siguió siendo la líder de su facción.  Juana estableció su residencia junto a su hijo en Inglaterra, donde seguramente se sentía más segura, y continuó la lucha, pero las cosas se torcerían inevitablemente para ella.

 Pintura de Eduardo III

Pintura de Eduardo III

Al rey inglés empezó a estorbarle como aliada, ya no la necesitaba para mantener el control en Bretaña, ya que ahora contaba con numerosos caballeros ingleses en la zona que le servirían igualmente, así que decidió traicionarla y encerrarla junto a su hijo en el castillo Tickhill al cuidado de numerosos caballeros ingleses aduciendo que estaba loca, pero incluso así algunos de sus captores la intentaron ayudar a escapar, lamentablemente Juana no lo conseguiría.  

La guerra continuaba y para 1347 sus antiguos  aliados llegaron incluso  a capturar al mismísimo Carlos de Blois. A pesar de su encierro, Eduardo III seguía luchando en su nombre y ganando, finalmente en 1364, su hijo Juan, ahora Juan V, fue nombrado Duque de Bretaña, desgraciadamente a ella no se le permitió salir de su confinamiento. Aún vivió unos años más, quién sabe si creyendo que su encierro valió la pena o no para conseguir la victoria para su hijo, posiblemente murió en 1374, donde desaparece de la historia.

 

*La imagen de portada es una miniatura del asedio a Hennebont