Matilde de Canossa, la Gran Condesa

Matilde fue una noble italiana que llegó a poseer un enorme territorio en el norte de Italia y gran aliada del papa Gregorio VIII que consiguió la paz entre el Vaticano y el Imperio Romano Germánico, convirtiéndose en uno de los personajes más influyentes de la Edad Media.

Matilde de Canossa nació en Mantua en el 1046, hija del marqués Bonifacio III de Toscana y de Beatriz de Bar, de la alta nobleza del Sacro Imperio Romano Germánico y emparentada con el emperador.

Su padre murió siendo ella muy joven, por lo que fue su madre quien asumió su regencia hasta su mayoría de edad, ya por esta época se convirtió en una devota seguidora del papado. Además sus territorios se encontraban entre el Vaticano y el Sacro Imperio, haciendo imposible que mantuviese la neutralidad en los conflictos que más tarde sucedieron.

En el 1071 se casó con el duque Godofredo III el jorobado, de Baja Lotaringia, con el que no tuvo buenas relaciones, sobre todo en cuanto a política, Matilde era güelfa, apoyaba al papa y Godofredo era gibelino, apoyando al emperador, en su conflicto por el control en la Iglesia católica, viviendo separados desde el principio. 

 Gregorio VII

Gregorio VII

Matilde fue una gran aliada del papa Gregorio VII, sobre todo en su conflicto con el emperador Enrique IV por el control de la Iglesia. En el 1076, Enrique IV no quiso perder poder a la hora de nombrar cargos eclesiásticos dentro de sus territorios tal y como le pedía el papa y se mostró en clara rebeldía llegando a ser excomulgado por Gregorio VII. Al final el emperador se vio en un brete, muchos de sus súbditos estaban en su contra y tenía algunos problemas en sus fronteras, así que necesitaba pactar con el papa urgentemente.

Y ahí apareció Matilde, que invitó al papa, que no se fiaba un pelo del emperador, a su castillo de Canossa, a donde llegaría unos días más tarde el propio emperador para buscar su perdón. Pero Gregorio VII no se lo puso fácil y lo tuvo tres días esperando, durante los cuales Enrique IV permaneció como un peregrino más, descalzo y con apenas ropajes, a la espera de que el papa lo perdonara, pero este no terminaba de tomar una decisión, y fue gracias a Matilde que comprendió, que tal muestra de piedad bien merecía su perdón. A este acontecimiento se le llama la Humillación de Canossa

 El emperador esperando a que el papa tomase su decisión

El emperador esperando a que el papa tomase su decisión

Godofredo murió en combate ese mismo año. Gracias a esto y a su gran relación con el papa, Matilde aumentó sus enormes territorios en el norte de Italia: Lombardía, Emilia-Romaña y la Toscana formaban parte de su feudo, siendo su capital la propia ciudad de Canossa. Prácticamente sus territorios eran la llave de la entrada en la propia Roma.

En el 1084 el conflicto entre el papa y el emperador volvió a recrudecerse, Enrique IV volvió a las andadas, pero esta vez le salió bien la jugada y consiguió deshacerse de sus enemigos políticos y religiosos en el Imperio, nombrando a sus propios eclesiásticos, Gregorio VII volvió a excomulgarlo, pero esta vez la posición del emperador era más fuerte, incluso nombró a su propio papa, el considerado antipapa Clemente III, y pidió el derrocamiento de Gregorio VII, apoyando a su elección con un ejército que marchó a Roma. Semejante despliegue de poder hizo que en Roma todo el mundo diese de lado a Gregorio VII que se encerró en la fortaleza del Castillo de Sant’Angelo, donde fue depuesto y excomulgado. Pero Matilde volvió a aparecer para intentar mediar en el conflicto y salvar a su amigo, al final, gracias al apoyo de mercenarios normandos consiguió echar al emperador de Roma, a la vez que Matilde conseguía echarlo de sus tierras y hacerle retroceder hasta sus antiguos territorios, pero usar a mercenarios le saldría muy caro a Gregorio VII, ya que estos saquearon la ciudad, provocando el odio de los romanos hacia el papa, que tuvo que escapar de la propia Roma, muriendo al año siguiente en el exilio.

Matilde volvería a casarse en el 1089 con Güelfo II (no confundir con el conflicto anteriormente descrito) el gordo, Duque de Baviera. Güelfo, que era 26 años menor que Matilde se casó con ella para que su familia pudiese mejorar su relación con el papa.

 Miniatura de la época de Matilde con su segundo esposo, Güelfo

Miniatura de la época de Matilde con su segundo esposo, Güelfo

Pero Matilde era muy lista, y blindó sus bienes para impedir que Güelfo o su familia se pudiesen quedar con ellos, transfiriéndoselos a la Iglesia. Por este motivo, Güelfo la dejaría en el 1095.

Matilde al final se encontró sin apoyos y con el odio de todos los seguidores del emperador. Cansada de todo, se retiró a un pequeño monasterio en Mantua que había fundado su abuelo y allí pasó sus últimos años de vida.

 La tumba de Matilde

La tumba de Matilde

Matilde murió en el 1115 siendo sus restos llevados al Castillo de Sant'Angelo, en Roma, hasta que en 1645, debido a su gran apoyo a la causa papista y su gran fe, fue llevada a la Basílica de San Pedro, enterrada de nuevo en una tumba esculpida por Bernini, siendo, junto con la reina Cristina de Suecia, una de las pocas mujeres cuyos restos están allí enterradas.