Henry Tandey, el soldado perfecto en la Primera Guerra Mundial

Henry Tandey se alistó muy joven al ejército, por lo que le tocó luchar en la Primera Guerra Mundial, donde destacó en numerosas ocasiones, consiguiendo las más altas condecoraciones. Aún así es más conocido por una historia con Hitler difícil de creer.

Tandey, nacido en Warwickshire, Inglaterra, en 1891, tras una niñez complicada, se alistó en el ejército con solo 19 años y enviado a Sudáfrica. Con el estallido de la guerra se le movilizó enseguida.

Participó en la Primera Batalla de Ypres, entre octubre y noviembre de 1914. Fue capaz de mantenerse con vida y relativamente sano hasta 1916, cuando fue enviado al Somme, donde en 4 meses murieron un millón de personas, él fue herido hacia el final y tuvo que pasar unos meses convaleciente. 

 Un día en el Somme

Un día en el Somme

Después se unió al Noveno Batallón Británico que seguía en Ypres y participó en la Batalla de Passchendaele o la Tercera Batalla de Ypres, donde murieron cerca de medio millón de combatientes entre el 31 de Julio y el 10 de Noviembre de 1917, Tandey resultó nuevamente herido de bala hacia el final del conflicto. 

Para 1918 fue destinado a Cambrai con el Tercer Batallón, desde donde le tocó atacar durante la Ofensiva de los 100 días, de Agosto a Noviembre, que provocó la petición del Armisticio de las potencias centrales. Durante esos ataques volvió a quedar patente el carácter único de Tandey, atravesó por la tierra de nadie, el espacio entre dos trincheras enemigas, donde suelen morir todos los soldados, juntos con otros dos hombres y capturaron una posición enemiga, obligando a rendirse a 20 alemanes. 

 Una imagen de la Ofensiva de los 100 Días

Una imagen de la Ofensiva de los 100 Días

Un poco después, durante un combate en Marcoing, atacó una posición alemana defendida por una ametralladora, consiguió destruirla y tras ser rodeado, no se dejó capturar por un grupo de enemigos que lo superaban por mucho, usando solo su bayoneta hasta que consiguió escapar a zona segura, fue herido hasta tres veces ese día. El 4 de octubre fue hospitalizado de nuevo, donde lo cogería el fin de la guerra el 11 de Noviembre.

Y ahora un repaso a su medallero, que es espectacular:  

Por la captura de la posición enemiga en inferioridad durante la Ofensiva de los 100 días, le fue concedida la Medalla de Conducta Distinguida, la segunda condecoración más importante, la primera para soldados que no sean mandos, otorgada por el valor en combate. 

También recibió la Medalla Militar por salvar a sus compañeros durante un combate.

Y como no, por todos sus actos durante la guerra, se le concedió la Cruz Victoria, la más alta condecoración del ejército británico, sólo concedida a aquellos que han arriesgado su vida de una forma completamente heroica, siendo soldado raso es aún un hito muchísimo más importante, ya que solo se conceden tras un minucioso examen.

 La Cruz Victoria, hecha de los cañones capturados en Sebastopol, durante la Guerra de Crimea 

La Cruz Victoria, hecha de los cañones capturados en Sebastopol, durante la Guerra de Crimea 

Pero no es por todo esto por lo que Henry Tandey pasó a la historia, sino por una historia que casi seguro es mentira. Tandey, además de tener unos cojones de acero, era extremadamente honorable, y jamás disparó a ningún soldado enemigo que no pudiera defenderse, (hasta aquí es todo cierto) y uno de esos soldados perdonados, no fue otro que ¡el mismísimo Hitler

Al parecer, el propio Hitler se lo contó al primer ministro británico, Neville Chamberlain, en una visita de este al Furher para intentar evitar futuras hostilidades (ya sabéis que mucho no funcionó). En el despacho de Hitler había un cuadro de la Batalla de Menin, donde salía Tandey en primer plano, ante la sorpresa de Chamberlain al encontrar un cuadro de soldados británicos, Hitler le dijo que el hombre que salía ahí le había perdonado la vida en 1914. Chamberlain quedó sorprendidísimo y a su vuelta a Inglaterra llamó personalmente a Tandey, pero no estaba en casa y el recado lo cogió su hijo. Más tarde, ante la insistencia de la prensa y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Tandey, que no recordaba a Hitler, se lamentó mucho de haberlo dejado con vida. 

 El cuadro de la Batalla de Menin, Tandey debería ser el primer hombre, el que lleva a otro

El cuadro de la Batalla de Menin, Tandey debería ser el primer hombre, el que lleva a otro

Pues es todo falso, salvo el posterior arrepentimiento de Tandey ante la presión de la prensa, muchos periodistas e historiadores han revisado la historia y las fechas y los lugares donde se encontraban los dos durante la guerra hacen imposible este encuentro. Todo parece apuntar hacia un plan de Hitler para labrarse un pasado militar más glorioso usando el nombre de uno de los soldados de la Primera Guerra más conocidos.