Frédéric Bourdin, el camaleón

Hay gente que no está contenta con su vida y que se inventa otra. Hay mentirosos patológicos a los que no puedes creer una palabra y gente que intenta ganar notoriedad a base de mentiras, todos ellos son meros aficionados al lado de Frédéric Bourdin, un francés que se hizo pasar por cientos de personas y que incluso llegó a ser un adolescente de 16 años cuando ya le raleaba el pelo…

Frédéric Bourdin nació en Paris en 1974, hijo de una madre soltera que parece que tenía algunos problemas psicológicos y afectivos, fue criado por sus abuelos en Nantes, bajito y de complexión delgada, extremadamente inteligente, jamás estuvo contento con la triste vida que le tocó vivir, así que desde muy joven se dedicó a fingir que era otras personas, antes de cumplir los 18 ya había tenido varios problemas con la ley por hacerse pasar por diferentes niños a lo largo de Francia.

 Bourdin en una entrevista

Bourdin en una entrevista

En 1997 estaba en España, tras meterse en un lío con la policía, adoptó la identidad de un niño desaparecido, su técnica era impecable, necesitaba una identidad que lo librara de la ley, así que pidió hacer una llamada y haciéndose pasar por el director de la oficina de niños desaparecidos, llamó a su homónimo de EEUU y diciendo que tenían un niño americano allí que no quería hablar y dando su propia descripción física, encontró al candidato perfecto, Nicholas Barclay, un niño de San Antonio, Texas, que llevaba desaparecido desde 1994. Consiguió hacerse con un cartel del niño, se tiñó de rubio y se hizo un pequeño tatuaje temporal en la mano como el que llevaba Nicholas, solo había un problema, Nicholas tenía los ojos azules y Frédéric marrones, nada que no se pudiera solucionar contando una increíble historia de secuestros y experimentos… Y funcionó, cuando su hermana lo visitó en España lo creyó desde el principio, era su hermano pequeño desaparecido, no había duda. Se marchó a EEUU y empezó a vivir con su nueva familia. Su historia era tan increíble que llamó la atención de un programa de televisión que contrató a un detective para seguir su caso, este no lo creyó desde el principio y empezó a hacer averiguaciones, pero la familia, que estaba completamente enajenada por la pérdida del niño, no quisieron creerle, pero Bourdin empezó a venirse abajo y terminó autoinfringiéndose heridas que lo llevaron a un hospital psiquiátrico, pero al salir sus problemas no habían acabado, el FBI, que seguía el caso desde el principio tampoco estaba muy contento con su identidad, obligaron a Bourdin a hacerse pruebas de ADN y al final cayó con todo el equipo, la familia quedó consternada y lo pasó realmente mal, durante 5 meses creían haber recuperado a su niño, él fue condenado a 6 años de prisión por perjurio y falsedad documental… Pero aquí no acaba su historia…

 Nicholas Barclay y Frédéric Bourdin (aquí ya es mucho mayor que en el momento del engaño)

Nicholas Barclay y Frédéric Bourdin (aquí ya es mucho mayor que en el momento del engaño)

En 2003, tras salir de la cárcel, volvió a Francia, y rápidamente adoptó otra personalidad, la de Léo Balley, un niño de 14 años desparecido en 1996, esta vez no coló y el ADN lo cazó enseguida. Al año siguiente, de nuevo en España, se hace con la identidad de Rubén Sanchez Espinosa, un niño cuya madre murió en el 11M, pero la policía lo vuelve a cazar y lo envía de vuelta a Francia.

Pero en 2005 lo vuelve a intentar, y consigue posiblemente el “papel” de su vida. Ahora es Francisco Hernández Fernández, un niño español de 15 años cuyos padres habían muerto en un accidente de tráfico y él había acabado lleno de cicatrices y quemaduras por el mismo accidente, había huido de un tío maltratador que vivía en Francia y no tenía a donde ir, consigue que lo admitan en el centro de acogida Vincent de Paul y en el instituto Jean Monet, y que le dejen llevar gorra todo el día, por sus quemaduras, en realidad era por su incipiente calvicie, y ropa ancha, además de una habitación individual y no tener que ducharse con los demás chicos por sus terribles cicatrices, y con un poco de crema depilatoria nadie vería su barba, así consigue que todo el mundo piense que es un niño cuando ya había cumplido los 31 años. Aunque al principio se mostró muy tímido, poco a poco se fue ganando la confianza del resto de alumnos y profesores hasta volverse muy popular, era extremadamente listo y enseguida empezó a destacar. Pero todo se vino abajo un tiempo después, una administrativa del colegio estaba una noche viendo la tele cuando se encuentra con un programa en el que hablan de Frédéric Bourdin, un camaleón con muchísimas personalidades, al día siguiente se lo cuenta a la directora, que no sale de su asombro y decide llamar a la policía por si acaso. Ya en comisaría, Bourdin, sabiendo que lo habían pillado confesó todo.

 Bourdin en 2008 con su mujer

Bourdin en 2008 con su mujer

Su historial es enorme, más de una docena de países donde se hizo pasar por otra persona, siempre jóvenes adolescentes, sus transformaciones eran espectaculares, y en sus propias palabras: “Puedo convertirme en lo que quiera”

Lo último que se supo de él es de 2008, se casó y acababa de tener una hija, esta vez parece que sí que está actuando como un adulto, pero a pesar de todo, su familia sigue sin creerle, todos creen que este sólo es otro personaje. Con alguien con mil caras… ¿Quién sabe?