Cayo Mario, siete veces Cónsul de Roma.

Cayo Mario fue uno de los mejores militares que tuvo la República Romana, sus victorias, y sobre todo, su reforma del ejército, permitieron a Roma salir de uno de sus momentos más oscuros, pero no lo tuvo nada fácil, ya que tuvo que empezar desde cero, pero llegaría a ser cónsul en 7 ocasiones.

Mario nace en el 157 a.c. en Alpino, una ciudad al sur de Roma, aunque era de familia acaudalada, era un Homo novus que era como se conocía a aquellos sin ascendencia previa en el Senado y que querían entrar en la vida política, por lo que no lo tuvo fácil y optó por la vida militar para hacerse un nombre.

 Busto que posiblemente sea Mario

Busto que posiblemente sea Mario

Durante años se fue forjando una reputación en el ejército, hasta que consigue ser elegido tribuno de la plebe en el 120 a.c. y entrando en el Senado romano. A partir de este momento empezarán sus roces con Quinto Cecilio Metelo, uno de los políticos más influyentes y con mayor pedigrí de Roma. Aunque en el 116 a.c. es elegido pretor urbano, su carrera se estanca. No se recuperaría hasta el 110 a.c. cuando se casa con Julia, hija de un patricio de familia antigua pero sin dinero, llamado Cayo Julio César, que no es otro que el abuelo del César más famoso.

Gracias a la influencia de su familia política, consigue ir como legado militar a la guerra en Numidia contra Yugurta, antiguo aliado y ahora enemigo romano, la cual dirige Quinto Cecilio Metelo, pero la guerra avanza despacio, y Mario quiere ser cónsul, por lo que le pide permiso a Metelo para volver a Roma, pero este se niega, por lo que Mario pone al ejército y a la opinión pública en contra de Metelo, que lo tiene que dejar marchar para no tener un motín. Una vez en Roma es elegido cónsul por primera vez en el 107 a.c. y desde allí, se la trama a Metelo y le arrebata el mando de la guerra, volviendo a Numidia, donde consigue ser elegido cónsul por segunda vez en el 105, y derrotando a Yugurta en el 104 a.c., eso sí, con la inestimable ayuda de un joven cuestor, Lucio Cornelio Sila, un patricio venido a menos, cuya carrera estaba a punto de despegar.

 Busto de Sila

Busto de Sila

Con esa aura de general invencible, su popularidad se dispara, Roma está harta de aristócratas que dirigen ejército sin tener ni idea, sobre todo tras sus reformas militares. El hecho de tener que pagarse el equipamiento para luchar, estaba desangrando a Roma, ya que a luchar iban solo aquellos con recursos suficientes y las continuas luchas estaban dejando sin población en edad de luchar, a excepción de los más pobres, que quedaban excluidos. Mario, desoyendo al Senado, decide contar con las masas de hombres pobres, a los que se les asigna una paga y se les da el equipamiento, profesionalizando el ejército.

Y entonces llegaron los bárbaros, un enorme ejército bárbaro arrasó a las legiones romanas en la Batalla de Arausio, Roma entró en pánico y se volcaron en Mario, al que eligieron cónsul de forma consecutiva desde el 103 hasta el 100 a.c.  Mario tuvo algo de tiempo para reorganizar las mermadas fuerzas romanas, y de nuevo acompañado de Sila, marchó contra los germanos, que volvían a acercarse a Roma. Derrotó de forma completa a los cimbrios en Aquae Sextiae (en la actual Provenza) y más tarde a los teutones en Vercelae, al norte de Italia, acabando con la amenaza germana durante años.

 Óleo sobre la Batalla de Vercelae

Óleo sobre la Batalla de Vercelae

Mario era el héroe del pueblo, y la mayoría de los patricios senadores (los optimates, conservadores a los que no le gustaban nada los cambios) estaban en su contra, pero poco podían hacer, hasta el año de su sexto consulado, en el que una serie de malas decisiones políticas causaron graves enfrentamientos en Roma y la pérdida de poder por parte de Mario, por lo que se retiró de la vida política durante la siguiente década.

El Senado, cada vez más conservador, empezó a dictar leyes en contra de los aliados itálicos, hasta que en el año 91 a.c. Marco Livio Druso, como tribuno de la plebe, intentó darles la ciudadanía, motivo por el que lo asesinaron, estallando una enorme revuelta por toda Italia llamada la Guerra Social. Al principio la cosa marcha mal para Roma, pero Mario vuelve de su retiro en el 90 a.c. y consigue el mando único y empiezan las victorias, y gracias a Cneo Pompeyo Estrabón (padre de Pompeyo Magno) y de nuevo Sila, los itálicos son derrotados del todo, aunque al año siguiente se les entregaría la ciudadanía por la que tanto habían luchado.

En el año 88 a.c. Sila es elegido cónsul y además se le da el mando de las legiones que tienen que ir a luchar contra el rey Mitrídates de Ponto, que estaba atacando las fronteras romanas, pero Mario, que ya cuenta con 69 años, quiere el mando de ese ejército y usa una treta legal usando a la Asamblea del pueblo para conseguir el mando, pero Sila se niega a entregarlo y usando las legiones  que le habían concedido, marcha sobre Roma, esto coge desprevenido a Mario, nunca en la historia un romano había mandando un ejército contra la ciudad, y es derrotado y se escapa a África.

 Cayo Mario meditando en las ruinas de Cartago, cuadro de John Vanderlyn

Cayo Mario meditando en las ruinas de Cartago, cuadro de John Vanderlyn

Este hecho provoca gran consternación, y el partido de los populares, al que pertenece Mario, crece en contra del de lo optimates, al que pertenece Sila. En el 87, mientras Sila lucha contra Mitrídates y Mario sigue en el exilio, estalla un enfrentamiento entre los aliados de uno y del otro, que aprovecha Mario para volver rápidamente a Roma a la cabeza de un ejército, asesinando a numerosos partidarios de Sila y provocando el terror en la ciudad. El senado, ahora controlado por Mario, lo elige cónsul por séptima vez y manda exiliar a Sila. Pero Mario muere al poco tiempo, de forma repentina, a los 71 años. Roma se quedaba sin su mejor general, y con Sila con ganas de revancha, pero esa es una historia para otro día.