Los Borbones, ¡qué bribones! (I): Felipe V y Luis I

Iniciamos una nueva sección donde vamos a contaros la historia de todos los borbones que han pasado por el trono español, centrándonos sobre todo, en las sombras más que en las luces, porque es fácil deducir que ser elegido por genética y suerte para un puesto quizás no te haga idóneo del mismo.

Empecemos por el principio, que no es otro que el primer Borbón que fue coronado rey de España: Felipe V.

Felipe de Borbón no nació precisamente en la pobreza, nacido en 1683 en Versalles, era nieto paterno de Luís XIV, el Rey Sol y bisnieto materno de Felipe IV de España, el Rey Planeta, con semejante constelación familiar estaba claro que mal no lo iba a pasar.

 Felipe de jovencito

Felipe de jovencito

El último Austria, Carlos II, que por lo menos tenía una tara importante y todo el mundo sabía que era imposible que tuviese hijos, sin contar demasiado los tejemanejes que el resto de los países europeos estaban haciendo para negociar al heredero al trono español, decidió, pillando a todos un poco por sorpresa, nombrar heredero a Felipe muriendo poco después, en 1700, el lío que se montó a continuación entre las potencias europeas fue importante y bien conocido: la Guerra de Sucesión Española que no acabaría hasta 1714 cuando Felipe por fin pudo reinar tranquilo.

 Felipe V e Isabel de Farnesio

Felipe V e Isabel de Farnesio

Felipe V el Animoso por fin pudo ponerse a reinar y se dedicó a reformar toda la administración, la política y la economía españolas, que buena falta le hacía, durante su larguísimo reinado (con una interrupción de la que hablaremos después) de 45 años. Pero, y aquí empiezan los peros, parece que reinar no debió ser suficiente para Felipe, que desde el principio sufrió de un aburrimiento crónico (lo de Animoso parece un poco de coña), al parecer, salvo la guerra, el resto de labores propias del monarca no le hacían mucha gracia, afortunadamente para el país, su segunda mujer, Isabel de Farnesio, sí que le interesaba, y mucho, la política, por lo que, muchas veces fue ella la que tomó las decisiones importantes mientras Felipe posiblemente bostezaba aburrido. Además parece que la afición de sus antepasados a casarse entre primos le había afectado bastante, porque todo parece apuntar que esa apatía crónica derivó en una importante enfermedad mental.

Felipe nunca quiso ser rey, y en 1724 consiguió convencer a Isabel para abdicar en su hijo mayor, Luís.

 Luís I a caballo (lo ángeles ya debían estar esperándolo)

Luís I a caballo (lo ángeles ya debían estar esperándolo)

Luís I, el Bien Amado, subió al trono con 16 años, estaba casado con Luisa Isabel de Orleans, otra joyita, que tuvo que aguantar como pudo el inicio de las locuras de su padre, que para 1724 aún estaba regular, y las de su esposa, que estaba como una puta cabra. El pobre chaval tenía que estar contentísimo, pero como tampoco gobernaba mucho, que lo seguía haciendo su madre desde el retiro en el Real Sitio de la Granja, se dedicaba a dar fiestas para pasar el mal rato. Desgraciadamente para él, contrajo viruela, que lo fulminó en cuestión de días, apenas había gobernado 8 meses.

Así que Felipe V tuvo que volver al trono, ¿cambió algo? Pues que volvió aún más perturbado, la muerte de su hijo lo afectó muchísimo, entre otras muchas cosas era adicto al sexo (cosa de la que se aprovechó Isabel de Farnesio para tenerlo controlado según las malas lenguas) pero también era fuertemente devoto y sufría cuando cometía algún pecado (imaginaos la de trabajo que tendría su confesor), al parecer también se negaba a usar cierto tipo de ropa por si estaban envenenadas, otras veces prefería andar desnudo por ahí, odiaba estar en contacto con el sol, a veces era imposible hacer que se lavara hasta apestar y otras se mordía (mucho) o gritaba de forma descontrolada, además era hipocondriaco y odiaba a los médicos (menudo combo), tenía insomnio y sufría alucinaciones en las que se llegó a creer una rana en otras tantas lindezas.

 Felipe V creyéndose una rana en un capítulo de El Ministerio del Tiempo, interpretado por Fernando Conde

Felipe V creyéndose una rana en un capítulo de El Ministerio del Tiempo, interpretado por Fernando Conde

Si antes ya no quería gobernar, ahora mucho menos e intentó volver a abdicar en su otro hijo Fernando, pero su mujer lo impidió, hasta su muerte en 1746.   

A destacar es la enorme tragedia del Incendio del Real Alcázar de Madrid la nochebuena de 1734, donde se perdieron miles de obras de arte de artistas tan importantes como El Greco, Velázquez, Rubens, Tiziano… Un accidente desafortunado, si no fuera porque Felipe odiaba el Alcázar, construido para la sobriedad de los Austrias y tan alejado de la pomposidad de su Versalles natal, y el hecho de que las pinturas más queridas de los reyes habían sido trasladadas al Retiro deja una duda sobre si Felipe prefirió quemar un montón de obras de arte de incalculable valor para poder construir un palacio que le gustase más…