Temístocles, el héroe de Salamina

Temístocles fue sin duda el mayor líder militar y político que tuvo Atenas en las Guerras Médicas contra el Imperio Persa, combatió en Maratón y fue el artífice de la creación de la poderosa flota que destruiría a la persa en Salamina, salvando al mundo griego y evitando que el sacrificio de Leónidas fuera en vano.

Nacido en el 524 a.c. en Atenas, hijo de inmigrantes, consiguió a pesar de eso labrarse una carrera política y militar en la ciudad. En la recién estrenada Democracia Ateniense encontró Temístocles la forma de medrar, en el bando populista, que apoyaba al pueblo ante los poderosos encontró su lugar y acabó siendo su líder, pero supo mantener a la nobleza de su lado.

Con la edad mínima posible, 30 años, fue elegido Arconte epónimo, el mayor magistrado de Atenas. Durante su mandato se empezó a construir el puerto de El Pireo y la creación de una flota, ya que él había comprendido que esa era la forma que tendría Atenas de hacerse con el poder, el dominio marítimo.

 Busto de Temístocles

Busto de Temístocles

Y el gigante persa llegó a Grecia. El rey Darío I está decidido a dar un gran escarmiento a las ciudades griegas que apoyaron la revuelta jónica dentro de su territorio, aunque muchas ciudades decidieron rendirse, tanto Atenas como Esparta se negaron y mataron a los enviados persas. Darío desembarco en el Ática con su ejército, y en Maratón lo esperaban 10.000 hoplitas atenienses, aunque el ejército no estaba dirigido por Temístocles, él posiblemente era uno de los generales electos, luchando con los suyos en el centro de la formación. El resultado de la batalla seguro que ya lo sabéis, tras cometer el error de embarcar a su caballería para atacar Atenas, los atenienses plantaron batalla y derrotaron a los persas que tuvieron que marcharse con el rabo entre las piernas.

Tras Maratón, Temístocles siguió ganando en poder, pero perdiendo el apoyo de la nobleza, que ahora estaba del lado de Arístides, su gran rival y su opuesto político. Temístocles quería seguir aumentando la flota, pero Arístides se negaba, la flota era cosa de los pobres y él quería seguir luchando con hoplitas. Cuando se descubrió una nueva mina de plata el conflicto fue a mayores entre los dos, pero al final ganó Temístocles, que no sólo consiguió su flota sino echar a su rival mediante un recurso de la democracia ateniense, el Ostracismo: la gente podía votar en un trozo de cerámica (ostrakon) y votar a que político querían exiliar durante 10 años de la ciudad, Temístocles consiguió exiliar a su rival.

 Representación de un trirreme griego

Representación de un trirreme griego

Y de nuevo el Imperio Persa se presentó en Grecia, esta vez bajo las órdenes del hijo de Darío, Jerjes I. Se formó una Liga de 30 ciudades para luchar contra Persia, el peso del ejército en tierra era para Esparta y en el mar para Atenas, que para convencer a sus aliados de que lucharan consiguió convencer a los suyos para que abandonaran la ciudad y todos los hombres hábiles formaran con la flota, semejante sacrificio hizo que el resto no quisiera retroceder. Después de mucho pensarlo, Temístocles y los demás encontraron en el paso de las Termópilas un lugar ideal para parar al enorme ejército persa. Y esta parte sí que es archiconocida, tras aguantar durante días, con Leónidas a la cabeza, el ejército de tierra fue sobrepasado y la flota, que luchaba en Artemisio, en la costa frente a las Termópilas, se tuvo que retirar tras graves pérdidas.

Todo parecía perdido, pero Temístocles no estaba dispuesto a rendirse, el ejército persa seguía avanzando y tomando y quemando la despoblada Atenas. Temístocles consiguió mantener a los aliados unidos y decidió plantear batalla en el estrecho de Salamina, aprendiendo del anterior combate, sabía que en un sitio que pudiera estar en igualdad de condiciones ellos saldrían victoriosos, así que preparó un plan. Consiguió engañar a Jerjes que pensaba que la flota iba a escapar y al mandar a la suya a intentar cortarles la salida, se internaron en el estrecho, donde la flota helena los aniquiló, consiguiendo una enorme victoria y salvando a Grecia de la conquista persa, que tras la batalla terrestre de Platea y la marítima de Mícala, tuvieron que abandonar Grecia.

 Cuadro sobre la Batalla de Salamina de Wilhelm von Kaulbach

Cuadro sobre la Batalla de Salamina de Wilhelm von Kaulbach

Temístocles encabezó la reconstrucción de la ciudad y, tras el fin de la amenaza persa, supo ver la que planteaba Esparta y mandó fortificar Atenas y seguir aumentando el puerto y la flota. Pero Atenas empezó a no ver con tan buenos ojos a Temístocles, demasiado poderoso y arrogante para su gusto y al final fue condenado al ostracismo, que no tenía que ser un castigo, simplemente era una forma de hacer humildes a los poderosos. Pero Temístocles marchó para no volver, los espartanos intentaron acusarlo con cargos falsos y este, viendo que quizás no saldría inocente decidió marcharse de Grecia, e ironías del destino, acabó en la corte del hijo de Jerjes, Artajerjes, y consiguió hacerse con la consideración y el respeto del Rey de Reyes, donde acabó sus días. Sus huesos volvieron al Ática, donde fue enterrado y  su figura rehabilitada con los años como el Salvador de toda Grecia.