Vladimir Komarov, el hombre que murió en el espacio

En plena Carrera espacial en medio de la Guerra Fría parecía que la URSS estaba por delante de EEUU, con el Programa Vostok habían conseguido poner al primer hombre en órbita, Yuri Gagarin, en el 61, pero el objetivo mayor era la Luna y las dos potencia seguían haciendo esfuerzos titánicos por ganar esta carrera.

Después del éxito del Programa Vostok, el nuevo programa Soyuz, con naves más modernas, se intuía definitivo para que la URSS llegara a la Luna cuanto antes. Pero nada más lejos de la realidad, el programa empezó en el 66, y a diferencia de sus antecesores, todos (¡TODOS!) los lanzamientos de prueba sin humanos habían fracasado estrepitosamente. Esto no desanimó ni un poco a los gerifaltes soviéticos, que siendo el 50 aniversario de la Revolución, querían dar un golpe en la mesa espacial ante los americanos.  

La misión de la Soyuz consistía en un doble lanzamiento, primero se lanzaría la Soyuz 1 y al día siguiente la Soyuz 2, que se acoplarían en el espacio y sus cosmonautas darían un bonito paseo espacial para después volver a la Tierra. Para pilotar la Soyuz 1 eligieron a Komarov, uno de sus pilotos más destacados, que ya había participado en misiones anteriores con gran éxito, era el primer nombre para la misión a la Luna, su sustituto no era otro que Yuri Gagarin. Komarov y Gagarin eran amigos íntimos y los dos conocían los problemas de la Soyuz. Ese fue el principal motivo por el que Komarov aceptó la misión, si él se negaba acabaría yendo Gagarin.

 Gagarin y Komarov de caza

Gagarin y Komarov de caza

Los informes previos eran completamente desoladores, 10 páginas donde se reflejaban cientos de errores y problemas que hacían a la misión casi suicida. El informe fue entregado a un miembro de la KGB, pero nunca llegó mucho más arriba, nadie quería dárselo al jefazo, al líder del Partido Comunista, Leonid Brézhnev, ya que todos temían las consecuencias de hacerlo. Así que todos los planes continuaron en marcha a pesar de que científicos y cosmonautas sabían que todo iba a acabar mal. Nos únicos que se negaban a creerlo eran los jefes del proyecto, obsesionados en darle a Brézhnev el viaje espacial que habían prometido.

Y llegó el día del lanzamiento, Komarov marchó hacia la nave, sus compañeros intentaron animarlo, hasta apareció Gagarin queriendo sustituirlo, pero este se negó. La nave fue lanzada y todo empezó a irse a la mierda. Desde el primer momento empezaron los problemas. Los paneles solares fallaron, dejando a la nave casi sin electricidad, al poco tiempo perdió el rumbo y quedó prácticamente a la deriva mientras estaba en órbita. Komarov intentó compensar los fallos y arreglarlos, nunca se rindió y durante un día no paró de intentar cosas. En tierra todos estaban desolados, para no poner más vidas en peligro decidieron detener el lanzamiento de la Soyuz 2, dejando a Komarov sin posibilidades de volver a tierra.

 La Soyuz 1

La Soyuz 1

La nave, y Komarov, parecían perdidos, pero este siguió intentando recuperar el control, y lo consiguió en parte, en un sistema que no conocía y en medio del espacio, con las comunicaciones fallando, mientras la nave giraba sin control… él consiguió arreglar el sistema lo suficiente para poder llevarla de vuelta a la Tierra, ¡espectacular! Ahora sólo tenía que entrar en la atmósfera y esperar a que los paracaídas se abrieran para amortiguar la caída.

¿Os hacéis una idea de lo qué pasó, verdad? Pues que los paracaídas también fallaron. La nave cayó a una velocidad enorme y se estrelló contra la tierra, no sin antes de que a Komarov le diera tiempo a despedirse de su mujer por radio e insultar a todos los que lo habían condenado a esa horrible muerte.

 Los restos de Vladimir Komarov... sin palabras

Los restos de Vladimir Komarov... sin palabras

La URSS echó tierra sobre el asunto y la versión oficial fue la del fallo del paracaídas, obviando todo lo demás, era la primera vez que admitían un error en su carrera espacial. Komarov fue enterrado con todos los honores… en un ataúd abierto. Esta fue la última venganza de Komarov contra los que lo mandaron a la muerte, dejándolo todo atado para que en su funeral su cadáver carbonizado tuviese que ser visto por todas las personalidades y los funcionarios soviéticos.