Lord Byron, el poeta maldito

Seguro que a todo el mundo le suena el nombre de Lord Byron, y que más o menos lo relacionaréis con el Romanticismo y con una vida llena de excesos. Byron fue todo eso y mucho más.

Nacido en 1788, hijo del capitán Jonh “Mad Jack” Byron y de Lady Catherine Gordon, un matrimonio mal avenido, él era un licencioso y un derrochador y ella era conocida por sus manías y su mal humor. Su padre murió cuando Byron tenía 3 años, y todo lo que heredó de él fueron deudas y su predisposición por la mala vida. Enfermizo desde pequeño, los achaques a su salud lo acompañarían siempre.

Se crió con su madre y su institutriz, Mary Gray, que lo desvirgó con 9 años, lo que iniciaría una lista legendaria de amantes. Byron sufría de cojera al tener deformados los dedos del pie derecho, pero, dada su personalidad, no sólo se repuso a ello, sino que convirtió su peculiar andar en un sello personal de estilo. A la muerte de su tío abuelo, William Byron, heredó la baronía de Byron, convirtiéndose en el 6º Barón de Byron, pero su tío también había dilapidado su fortuna en mujeres y juegos, así que heredó el título nobiliario y poco más, bueno, heredó la espada de su tío, con la que había matado a su vecino por una riña de bar. Ojito con la familia Byron…

¡Qué porte!

¡Qué porte!

Estudio en Cambridge, y a pesar de sus extravagancias, como la de tener un mono de mascota, dejó buen recuerdo en la universidad, hizo muchos amigos, pero terminó dejándola por falta de dinero, gastaba demasiado en su placeres. Por esta época escribe su primer libro de poemas, “Horas de Ocio”, pero empezaría a ganar notoriedad con la sátira “Bardos ingleses y críticos escoceses”. En 1809 parte a un viaje de dos años por Europa y recorre algunos países del Mediterráneo, incluida España, ávido devorador de amantes, no perdió el tiempo en ningún país, dejando un rastro de amantes de los dos sexos. Para 1811 muere su madre y dos de sus mejores amigos, desolado se refugia en el amor de su media hermana, Augusta Leigh, llegando incluso a acusarlo de ser el verdadero padre de una de las hijas de Augusta.

Para 1812 cada vez era más conocido, tanto por sus poemas, como “Las peregrinaciones de Childe Harold” como por sus continuos escarceos amorosos y sus provocaciones a la sociedad británica de la época. En 1815 decide casarse con la baronesa Ana Isabella Milbanke, un matrimonio desgraciado y abocado al fracaso, pero que le concedió a su única hija legítima, Augusta Ada Byron, más conocida como Ada Lovelace, considerada la primera programadora de ordenadores de la historia.

Ada Lovelace

Ada Lovelace

En 1816, hastiado de las críticas de la sociedad británica a su estilo de vida, decide marcharse para no volver jamás. En Suiza estuvo alojado en la casa de Percy y Mary Shelley, durante el llamado “año sin verano” por la erupción del volcán Tambora en Indonesia, seguramente aburrido tras días y días de mal tiempo, decide organizar un concurso de relatos de terror, de esa idea surgiría, nada menos que “Frankestein”, de Mary Shelley.

Siguió viajando por Europa, en Italia, entre fornicio y fornicio, participó en algunas revoluciones. De esta época son “Don Juan” y “Manfredo”, dos de sus obras más importantes. Con los Shelley tuvo una gran relación (incluida otra hija ilegítima con su hermanastra). Percy murió en un naufragio, ocupándose Byron de su entierro, conservando su corazón para dárselo a su hermana Mary (todo muy acorde con el Romanticismo de la época).

En 1823 marcha a Grecia para ayudar en su guerra de independencia contra el Imperio Otomano y escribe su último poema “A mis treinta y seis años”. Empezó fuerte su nueva aventura, siendo vitoreado por las tropas griegas, pero como buen romántico, pronto se vio desencantado por la realidad. Al poco tiempo sufrió un ataque epiléptico del que ya no se recuperaría, los médicos sólo se les ocurrió hacerle sangrías (¡dios mío lo que avanzó la medicina!) que sólo lo debilitaron, muriendo a los pocos días.

Fue llevado a Inglaterra en una cuba de coñac para preservarlo (seguro que él mismo apreciaría semejante ironía) y fue enterrado en el cementerio al lado de su madre. En la Abadía de Westminster, en el Rincón de los Poetas, sólo hay una placa conmemorativa, ya que no quisieron enterrarlo allí por su vida licenciosa.

Byron en su lecho de muerte, realizado por Joseph-Denis Odevaere en 1826

Byron en su lecho de muerte, realizado por Joseph-Denis Odevaere en 1826

Y así vivió y murió el gran poeta romántico, siempre según sus reglas, dejando incontables amantes de los dos sexos y un montón de escándalos, y como no, muy buena poesía.