Marco Licinio Craso, el tercero en discordia

Marco Licinio Craso, el tercero en discordia

Todo el mundo ha oído hablar de Julio César e incluso de su amigo-enemigo Pompeyo Magno, dos de los más grandes personajes en el ocaso de la República, pero había un tercer hombre, en el que, sobre todo, César se apoyó para conseguir sus metas. Uno de los hombre más ricos de Roma y la tercera pata del gobierno en la sombra de Roma, el Triunvirato.

Estatua de Craso, conservada en el Louvre

Estatua de Craso, conservada en el Louvre

Destacó durante la Primera Guerra Civil de Roma, tomando partido por el vencedor, Sila, pero  sobre todo era un hombre de negocios, y cuando Sila empezó a matar a todos sus enemigos supo aprovecharse de la situación para hacer una fortuna con la compra y venta de las propiedades de los convictos y muertos. Se metió en cantidad de negocios, pero siempre usando a intermediarios, para jamás poder ser relacionado en caso de que algo saliera mal.

Un ejemplo de su ojo para los negocios fue la creación de un cuerpo de bomberos muy especial. Cuando en Roma se declaraba un incendio en una vivienda (algo muy habitual), Craso mandaba a sus hombres con todo lo necesario para apagarlo, pero estos no hacían nada hasta que los propietarios accedían a vender su hogar, evidentemente a un precio muy bajo, y sólo entonces se ponían manos a la obra y lo apagaban, de esta forma, un tanto cabrona, consiguió poseer una gran cantidad de inmuebles.

Pero él no sólo quería triunfar en los negocios, sino también en la política, y sólo había una manera, la militar. Él fue el encargado de derrotar al famoso Espartaco, pero su victoria se vio empequeñecida al ser contra esclavos. Al poco tiempo consiguió ser elegido Cónsul, pero al lado de Pompeyo, que lo eclipsó durante todo el año de gobierno, creando entre ellos una gran rivalidad. En este momento entra en juego César, que fue el pegamento de esta unión. Cada uno de los tres tenía planes distintos, pero se necesitaban mutuamente para conseguirlos y así nació el Primer Triunvirato, el verdadero gobierno de Roma a espaldas del Senado.

El tristemente fallecido Andy Whitfield de la serie Spartacus de Starz

El tristemente fallecido Andy Whitfield de la serie Spartacus de Starz

Con el Triunvirato, Craso buscaba abrir un nuevo frente de negocios en Asia y conseguir tierras para sus veteranos (la gran obsesión de todos los generales en esta época). El Triunvirato funcionaba y a los pocos años, Pompeyo y Craso fueron elegidos de nuevo cónsules, dándoles poderes extraordinarios en las provincias que deseaban para conseguir sus objetivos. Craso eligió Asia, que lo estaba haciendo aún más rico, pero le faltaba algo, tanto Pompeyo como César, cosechaban éxitos militares y él también quería su Triunfo y desfilar por Roma. Y Craso eligió como objetivo el inmenso Imperio Parto.

Craso marchó a las provincias de Asia y expolió todo lo que encontró hasta poder formar el ejército que necesitaba, unos 50.000 hombres que formaban 7 legiones. Pero al final Craso no era un militar y su oro no lo convirtió en mejor soldado. En la batalla de Carras las legiones romanas se vieron superadas por los arqueros y jinetes partos y Craso no supo reaccionar, dejando que los rodearan y los masacran, muriendo entre ellos su hijo. Craso, con los supervivientes al borde de la insurrección, quiso pactar una rendición con el general parto, Surena. Pero este lo capturó y lo hizo asesinar, dice la leyenda que murió mientras le hacían tragar oro hirviendo, como pecado por su avaricia, y más tarde, su cabeza fue llevada ante el rey Parto, Orodes II, que la usó en una representación teatral que debió de ser de lo más sórdido.

El Imperio Parto, un hueso demasiado grande para ser mordido por Craso

El Imperio Parto, un hueso demasiado grande para ser mordido por Craso

De esta derrota (20.000 muertos y 10.000 prisioneros) nace otra leyenda, la de la Legión Perdida que acabó en China, pero esa es otra historia. Y con él moría el Triunvirato y el comienzo del fin de la relación entre César y Pompeyo y también de la propia República Romana.