Cuando el godo Alarico le hizo un Caballo de Troya a los romanos

Cuando el godo Alarico le hizo un Caballo de Troya a los romanos

Cuenta una de las leyendas de la fundación de Roma que Eneas, sobrino del rey Príamo de Troya (el que perdió la ciudad contra Aquiles, Ulises, Agamenón y compañía con el famoso caballo), sobrevivió a la caída de Troya y se refugió con su gente en el Lacio, sus descendientes fueron Rómulo y Remo, quienes fundarían Roma.

Esta leyenda, ampliamente conocida por los romanos, parece que se dejó un poco de lado en el siglo V, con el Imperio ya debilitado y a merced de los bárbaros, ya que el rey godo Alarico repetiría la estrategia de los griegos para tomar Roma.

El Imperio Romano en el 395

El Imperio Romano en el 395

Alarico nació sobre el año 370 en el Imperio, pero no era romano, sino godo. Su pueblo había conseguido un pacto con el emperador Teodosio I, por lo que vivían dentro del Imperio en la zona de Mesia (actual territorio entre Serbia y Bulgaria) y tenían que servir como tropas auxiliares de un ejército romano en clara decadencia.

Alarico destacó pronto como un gran líder militar y acaudilló al ejército godo en las múltiples guerras de frontera para defender la estabilidad del Imperio Romano. Alarico estaba descontento, no sólo porque sus hombres eran normalmente usados como avanzadilla y carne de cañón sino porque los romanos nunca cumplían las promesas que le hacían. Los romanos, con el Emperador a la cabeza, despreciaban a los godos y los trataban como inferiores a pesar de constituir prácticamente su única defensa fiable

Alarico tomando Atenas

Alarico tomando Atenas

Al final fue nombrado rey de los godos y harto de promesas incumplidas y con un ejército veterano de muchas batallas y marchó contra el Imperio, arrasando y atacando diversas ciudades, el único que lo pudo detener fue Estilicón, el magister militium (general de más alto rango) que consiguió echarlo de la península itálica, pero Estilicón caería en desgracia y sería ejecutado poco después (y parece que la causa fue la misma que la del problema de Alarico, lo despreciaban por ser bárbaro).

En el 408, sin un general decente con quien enfrentarse, Alarico tuvo el camino despejado y decidió tomar Roma para acabar con el Imperio al que tanto odiaba. Reforzado por las tropas bárbaras que habían pertenecido a Estilicón cercó Roma dispuesto a rendirla por hambre. Roma aún era una ciudad enorme, rodeada por una muralla de 16 metros, pero sin poder recibir recursos y refuerzos de fuera la situación era muy complicada para los sitiados.

El Saqueo de Roma por Sylvestre

El Saqueo de Roma por Sylvestre

Durante dos años el asedio se mantuvo, incluso las tropas de Alarico empezaron a pasarlo mal y este intentó pactar con los romanos, a lo que estos se negaron asegurando que jamás perderían. Al final, Alarico, harto ya, ideó un plan. Le pidió al Senado (el Emperador había escapado a Rávena) que le dejase enterrar a sus muertos y levantaría el asedio si estos prometían no atacarlo, a cambio entregaría 300 de sus mejores hombres como esclavos. El Senado se frotó las manos, no solo ganaba sino que tendría la posibilidad de atacar en un futuro al godo. Mientras se llevaban a cabo los preparativos para levantar el asedio, los 300 hombres fueron entregados, pero no eran esclavos, sino 300 de los mejores hombres de Alarico, que una vez dentro de las murallas se rebelaron y atacaron a sus guardianes y abriendo las puertas de Roma, por primera vez en casi 800 años, a un ejército enemigo.

La ciudad fue devastada, pero se respetaron a sus habitantes. Al final Alarico y su ejército se fueron con el botín, pero el efecto psicológico fue brutal, Roma ya no se recompondría de esto y solo sería una mera sombra de lo que fue. El principio del fin fue gracias a una estrategia que los romanos estudiaban en la escuela como uno de sus mitos fundacionales… la ironía del destino.