Están Locos estos Romanos (VI): Caracalla.

Están Locos estos Romanos (VI): Caracalla.

Después de la muerte de Cómodo, en el Imperio se lió pero mucho, durante el año siguiente hasta 5 emperadores pasaron por el poder. Hasta que Septimio Severo, un gobernador de Panonia, consiguió el poder y restableció el orden y fundó una nueva dinastía: la de los Severos. Septimio tuvo dos hijos, a los que vinculó al trono y nombró herederos: Caracalla y Geta.

Busto de Caracalla

Busto de Caracalla

Caracalla, que se llamaba Lucio Septimio Basiano y que después su padre cambió por Marco Aurelio Severo Antonino Augusto… (qué lío de nombres) es conocido por el mote de Caracalla por los historiadores posteriores, al referirse a una prenda de ropa, una capa larga de origen galo, que él puso de moda.

Al parecer, el joven Caracalla era un niño alegre y bueno, lo que contrasta con el terrible, violento y vengativo emperador que fue después.

En el 211, tras la muerte de su padre, los dos hermanos suben al trono como co-emperadores. Pero entre Caracalla y Geta había algo más que rivalidad fraterna. En menos de un año, y ante el deterioro de las relaciones entre los dos. Caracalla asesinó a su hermano con sus propias manos, muriendo este en los brazos de su madre. Si esto no fuera suficiente para indisponerlo con la plebe, mandó asesinar a 20.000 personas que eran testigos de su asesinato. Casi nada… y como es normal, provocó un odio total de la población de Roma hacia él.

Retrato familiar de los Severos, los niños son Caracalla y Geta, con la cara borrada por orden de su hermano tras su asesinato.

Retrato familiar de los Severos, los niños son Caracalla y Geta, con la cara borrada por orden de su hermano tras su asesinato.

Así que, viendo las orejas al lobo, abandonó Roma, a la que ya no volvería en vida. Marchó a Germania con las legiones, y se dedicó en cuerpo y alma a la vida castrense, donde le fue más o menos bien. Después marchó a Grecia, donde se apoderó de él una fuerte megalomanía y empezó a comportarse como si fuera Alejandro Magno, al que admiraba. Desde allí fue a Alejandría, donde el verdadero carácter del emperador volvió a aparecer. Una sátira aparecida, que lo ridiculizaba en el asesinato de su hermano provocó que lanzara a sus legionarios contra la ciudad, devastándola y matando a miles de ciudadanos. Y claro, otra vez se tuvo que marchar ante el odio que iba dejando atrás.

Con todo el imperio odiándole bien fuerte, se fue hacia el Oeste, a luchar con los Partos. Pero no era lo suficientemente lejos para que no lo persiguieran sus fantasmas. El prefecto de sus pretorianos, Macrino, encabezó una conspiración que acabó con el asesinato de Caracalla, que dejó tras de sí una larga estela de muertos. Macrino fue nombrado emperador, pero sólo aguantó un año, ante los partidarios del sobrino de Caracalla, Heliogábalo, posiblemente el emperador más peculiar que tuvo Roma nunca, pero eso es otra historia…

Las ruinas de las Termas de Caracalla

Las ruinas de las Termas de Caracalla

Para la posterioridad Caracalla dejó dos importantes hechos. Las termas que llevan su nombre, en Roma, que jamás visitó ni siquiera llegó a ver y el Edicto de Caracalla, que dio la ciudadanía a todos los hombres libres del imperio, aunque todo apunta que sólo lo hizo por dinero, para seguir manteniendo sus campañas militares con los nuevos impuestos que recaudó.

Y así acaba la historia de un emperador poco conocido, pero muy sanguinario, que merece un puesto en el libro negro de la historia.