Están Locos estos Romanos (V). Cómodo, el emperador-gladiador.

Están Locos estos Romanos (V). Cómodo, el emperador-gladiador.

Cómodo, conocido sobre todo por dos películas, La caída del Imperio Romano de 1964 y Gladiator del 2000, que históricamente son más bien pobres pero representan a Cómodo como un emperador loco y corrupto. La verdad es que no fue para nada un buen emperador, sobre todo por comparación con sus antecesores, pero aún así queda bastante claro que nunca debió ser elegido para esa tarea.

Durante casi un siglo gobernó la dinastía Antonina, iniciada tras la muerte de Domiciano, como ya os contamos, y el ascenso al poder de Nerva, que nombró a Trajano, el primer emperador que no nació en Italia, y este nombró a Adriano, que dejó atada la continuidad imperial nombrando no sólo a su sucesor, Antonino Pío, sino a los sucesores de él, los coemperadores Marco Aurelio y Lucio Vero. A todos estos emperadores se les conoce como Los Cinco Emperadores Buenos, y representan la cumbre del Imperio Romano, y además de una excelente administración, destacan por otra cosa, por no haber tenido hijos directos, todos ellos tuvieron que elegir a su sucesor entre el miembro más apto de su familia, a excepción del último, Marco Aurelio, el emperador filósofo, que se encontró con la situación inversa, con un hijo propio y ningún otro familiar que pudiese ser apto para el puesto, y supuso el final de la época de esplendor de Roma.

Estatua de Marco Aurelio

Estatua de Marco Aurelio

Cómodo nació en el 161 y  creció rodeado de lujo y sobreprotegido por Marco Aurelio, que no sólo encomendó su educación a los mejores mentores, sino que su cuidado estaba en manos del famoso Galeno.  A partir del año 172 ya estaba asociado al trono, pero parece que no aprendió mucho de su padre. Y en el 180, tras la muerte de su padre, asume el trono imperial sin ningún problema, no como presentan en las películas, ni mató a su padre ni este quería desheredarlo ni recuperar la República. Marco Aurelio tuvo que guerrear toda su reinado, pero dejó todo pacificado para que Cómodo no tuviera casi problemas del exterior. Toda la inestabilidad de la época la creó el propio Cómodo.

Cómodo nunca quiso que las tareas de gobernar le quitaran tiempo para disfrutar, así que delegó todo el trabajo en otros, originando un conflicto con el Senado, que aumentó cuando los cargó de impuestos para seguir ofreciendo espectáculos de gladiadores para el disfrute del pueblo.

A los dos años de su reinado ya aparecieron las primeras conspiraciones e intentos de asesinato, donde estuvo implicada incluso una de sus hermanas, Lucila. Estos atentados contra su vida fueron saldados con un buen número de ejecuciones de senadores y provocaron que el carácter de Cómodo se volviera más tiránico e imprevisible.

Como Cómodo seguía a lo suyo, a disfrutar y a hacer deporte, el poder lo empezó a acumular uno de sus secretarios, Cleandro, que se dedicó a hacer favores y a vender puestos importantes, esto provocó una oleada de protestas y el levantamiento de algunas unidades de las legiones e incluso de nuevos intentos de asesinato, pero a Cómodo todo le daba igual, él seguía a lo suyo. Pero en el 190 todo se descontroló, y el gobierno corrupto de Cleandro fue demasiado para el pueblo, que lo intentó linchar y este escapó a la villa donde se recluía Cómodo, que ante el alboroto decidió intervenir y hacerse cargo del gobierno. Mató a Cleandro e hizo ejecutar a otro puñado de familiares y senadores.

Disfrutando de un poco de sangre

Disfrutando de un poco de sangre

Ahora que ya había decidido gobernar por fin… todo fue peor. Se creía un dios, el mismísimo hijo de Júpiter y se identificaba como Hércules. Lleno el imperio de estatuas enormes suyas y se dedicó a cambiar los nombres de las cosas por el suyo propio. Roma pasó a ser Colonia Lucia Annia Commodiana, el Senado se llamó Senatus Commodianus Fortunatus, todas las legiones pasaron a llamarse Commodianae, todos los meses del año pasaron a ser representados por uno de los 12 nombres que se había dado. Y decidió decapitar al Coloso de Nerón y poner su cabeza en él. Todo un ejemplo de megalomanía.

Cómodo siempre quiso ser gladiadory luchó a lo largo de su reinado unas 700 veces, siempre invicto, contra enemigos sin posibilidades reales, además estos combates les salían carísimos al tesoro imperial, que quedó vacío. También se dedicaba a matar a soldados y ciudadanos lisiados para su disfrute personal, ya que les parecían horribles en comparación con su hercúleo cuerpo.

Pero en 192 las cosas se complicaron aún más. Un enorme incendio asoló Roma y Cómodo, para consolar al pueblo, organizó unos juegos de gladiadores, donde empezó a participar, eso sí, contra hombre moribundos, para que no pudieran hacerle mucha pupa.

Busto de Cómodo, representado como Hércules

Busto de Cómodo, representado como Hércules

Y decidió anunciar que el año 193 empezaría con él como Cónsul-Gladiador. Eso ya fue demasiado para todos, una nueva conspiración se gestó, que incluso contó con Marcia, su amante, que envenenó su comida, pero Cómodo la vomitó y sin sospechar nada se fue a dar un baño, los conspiradores se acojonaron y mandaron a un liberto para que lo estrangulara, y este, afortunadamente para ellos, pudo cumplir su tarea.

Desgraciadamente no había un claro sucesor de Cómodo, y su muerte derivó en una guerra civil mayor que la de la época de Nerón, con la muerte de hasta 4 emperadores ese mismo año y el inicio imparable de la decadencia del Imperio Romano.