Las Mujeres son Guerreras (V): Caterina Sforza, la mujer Renacentista

Las Mujeres son Guerreras (V): Caterina Sforza, la mujer Renacentista

Nacida en 1463, era la hija ilegítima de Galeazzo María Sforza, conde de Milán. Aún así fue educada dentro de la familia Sforza, adquiriendo una gran educación.

Con sólo 10 años fue casada con Girolamo Riario, sobrino del papa Sixto VI, conde de Imola y Forli y 20 años mayor que ella. Pese a los continuos escarceos de Girolamo, la pareja tuvo 6 hijos. El matrimonio viviría en Roma, rodeados de lujo.

Pronto tuvo que demostrar su carácter Caterina, en 1484, Sixto VI muere, y Caterina, ante la ausencia de su marido y embarazada de 7 meses, decide tomar el Castillo de Sant’Angelo con sus hombres e impedir que parte de los cardenales contrarios a sus intereses pudieran acceder al conclave y votar. El nuevo papa, Inocencio VIII, pactó con ella, y a cambio de que se marchara de Roma, les aseguró los señoríos de Imola y Forli y una cuantiosa indemnización.

Pero poco le iba a durar la alegría, al poco tiempo su marido es asesinado por los partidarios del papa, tirándolo desnudo en la plaza de la ciudad, Caterina no perdió los nervios, y tras escapar de los conjuradores, se acuartela en el castillo, pero sus enemigos tienen a parte de sus hijos, y la amenazan con matarlos, a lo que ella les contesta: “Matadlos si así lo queréis, tengo el instrumento para hacer más”. Ante semejante sangre fría y la buena defensa del castillo, sus enemigos deciden retirarse, liberando a sus hijos.

Único retrato que existe de Caterina Sforza

Único retrato que existe de Caterina Sforza

Ella tiene que tomar las riendas del gobierno ante la minoría de edad de su primogénito, Ottaviano, demostrando ser una gran administradora y gobernante. Pactó numerosas alianzas matrimoniales y se dedicó a reforzar su ejército.

Por esa época, se hace amante de un joven llamado Giacomo Feo, por el que sentía una gran pasión, llegaron a tener un hijo juntos y ella compartió el trono con Giacomo, pero este fue asesinado por los partidarios de Ottaviano, que veían peligrar su herencia. Caterina reaccionó masacrando a todos los conjuradores y a sus familias.

En 1496, Caterina seguía siendo una mujer arrebatadora y conoció al guapísimo Giovanni de Médici y los dos se enamoran, al año siguiente se casan y tienen un hijo, conocido como Giovanni de las Bandas Negras, el último gran Condotiero italiano. Pero el matrimonio dura poco más, ya que él muere de neumonía.

Si la muerte de su marido no era suficiente, el nuevo papa, Alejandro VI, el papa Borgia, decide que quiere anexionar los territorios de Caterina para el Estado Vaticano, pero ella no va a ponérselo fácil. Se atrinchera en Forli y prepara su defensa. Las tropas papales están encabezadas por el hijo del papa, César Borgia, tan astuto como cruel. Caterina, sabiendo que sus posibilidades son pocas, decide mandarle una carta envenenada al papa, pero esta es interceptada antes. Durante un año la ciudadela de Ravaldino es sitiada, hasta que cae a principios de 1500. Caterina es apresada, y se negocia, con el apoyo del rey francés, Luis XII, que no sería maltratada.

Alejandro VI, uno de los peores papas de la historia, y eso es decir mucho...

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Pero los Borgia rara vez cumplían su palabra. César la encierra en una mazmorra con la intención de violarla y humillarla, pero Caterina, una vez más demostrando una increíble sangre fría, se dedica a coquetear y jugar con César, evitando que este pueda humillarla. Al final, el papa Alejandro VI decide trasladarla a Roma, donde es encerrada en un mazmorra del Castillo de Sant’Angelo, el mismo que ella tomó en el pasado. La intención de Borgia era quemarla en la hoguera acusada de brujería, pero al final, ante semejante locura, intercedió de nuevo Luis XII y mandó que la liberaran.

Caterina se retira a la villa de su último marido, en Florencia, donde pasa sus últimos años cuidando de sus hijos y estudiando alquimia, hasta que, a la edad de 46 años, y tras una vida increíble, muere de neumonía. Es enterrada en una tumba sin nombre siguiendo sus órdenes.

Como anécdota, Caterina fue mecenas y amiga  de Leonardo da Vinci y se cree que parte del retrato de la Mona Lisa está basado en la propia Caterina.

 

*La imagen de portada es un fotograma de la serie de Los Borgia, de Showtime