Están Locos estos Romanos (IV): Domiciano, Domine et Deus

Están Locos estos Romanos (IV): Domiciano, Domine et Deus

Después de la muerte de Nerón, se lió un poquito, durante ese año hasta 4 emperadores pasaron por el trono. Después del suicidio de Nerón, Galba, gobernador en Hispania, fue reconocido Emperador pero fue asesinado por los pretorianos por ser muy cutre con los pagos prometidos. A él lo sucedió Otón, un importante senador, pero que se suicidó a los pocos meses al marchar sobre Roma Vitelio, general en Germania. Vitelio era un loco y despiadado que mató a todo el que le dio la gana. Al final el Senado llamó al último gran general que les quedaba, Vespasiano, que comandaba las legiones de Oriente Próximo y marchó contra Roma, Vitelio murió asesinado cuando intentaba huir.

Con Vespasiano llegó la paz, fue un buen emperador, que empezó el Coliseo y junto con su hijo Tito acabó con la última revuelta de los judíos, destruyendo Jerusalén y su famoso templo del que solo quedó el Muro de las Lamentaciones. A él lo sucedió su hijo mayor Tito, que murió de unas extrañas fiebres al poco tiempo, así que quedó solo su hermano, Domiciano, un personaje de lo más controvertido.

Estatua de Domiciano (con peluca)

Estatua de Domiciano (con peluca)

Tito Flavio Domiciano nació en el año 51 y en el 81 fue nombrado emperador. Todo el mundo esperaba de él que continuara el buen hacer de su padre y hermano. Desde el primer momento es un personaje lleno de claroscuros, era a la vez culto, refinado y metódico, pero también hosco, lejano y conspiranoico. Estaba muy acomplejado por su calvicie temprana y siempre usaba pelucas y su sentido del humor era muy agrio y difícil.

Una vez fue nombrado emperador, arrancó al Senado el poco poder que le quedaba y empezó toda una cruzada para mejorara Roma en todos sus aspectos, desde el económico al cultural, siempre bajo su control directo, la burocracia nunca funcionó tan bien. En cambio en el plano militar dejó mucho que desear, siempre quiso ser reconocido como un gran estratega, pero eso estaba muy lejos de la verdad, y a pesar de la propaganda nunca consiguió grandes victorias. El principal escollo militar fue el reino de Dacia, en la actual Rumanía, que consiguió derrotar en más de una ocasión a las legiones enviadas por Domiciano, hasta el punto de que este tuvo que firmar un pacto muy desfavorable para Roma para evitar que siguieran invadiendo la frontera.

Domiciano se hizo deificar en vida, añadiendo a su título imperial el de Domine et Deus (Señor y Dios) e hizo que le besasen los pies como muestra de respeto y persiguió y castigó, incluso con la muerte, cualquier cosa que le pareciera inmoral o inapropiada hacia su persona. Se tomó muy en serio el respeto por la vieja religión romana y su persona, y mató de maneras crueles pero innovadoras a un buen número de cristianos, por ejemplo, prendiendo fuego a sus genitales, o en el caso de Juan el Apóstol, el último apóstol con vida que quedaba, lo frió, literalmente, en aceite, pero no murió y fue encerrado, sufriendo grandes dolores que le llevaron al delirio, y cuentan, que puede que fuera así como escribió el Libro del Apocalipsis que aparece en la Biblia, aunque es todo muy difícil de demostrar.

Martirio de San Juan, cuadro de Charles Le Brun

Martirio de San Juan, cuadro de Charles Le Brun

Aunque hasta el momento no había dado señales de demasiada locura, más allá de un control enfermizo de toda la administración y el tema religioso, en el año 89, tras una conspiración contra él, rápidamente sofocada, llamada la Revuelta de Saturnino, su carácter se volvió aún más complicado y empezó a desconfiar de todo el mundo. La matanza ocasionada no sólo llegó al Senado, sino a su propia familia, cayó la mayor parte de su familia, sobreviviendo sólo su sobrina Flavia Domitila, con la que es muy probable que obligara a mantener relaciones con él.

La situación creada por él fue tan asfixiante que se preparó un nuevo complot contra él, esta vez para asesinarle, en el participaron el mayordomo imperial, el liberto Partenio y Esteban, sirviente de Flavia Domitila, que es muy probable que también formara parte, algunos miembros de la guardia pretoriana e incluso puede que su mujer, Domicia Longina. Al parecer, a Domiciano se le hizo saber que una profecía había dicho que moriría un día a mediodía y aprovechando que el emperador creía fervientemente en oráculos y predicciones decidieron aprovecharse. Esteban fingió una lesión en un brazo unos días antes para llevarlo vendado, y allí escondió una daga, retiraron todas las armas de la habitación de Domiciano sin que se diera cuenta y consiguieron introducir a un grupo de gladiadores en el palacio. El día señalado por la profecía se engañó a Domiciano haciéndolo pensar que ya había pasado el mediodía, y este, bajando la guardia no vio como Esteban llevaba un arma escondida con la que consiguió apuñalarlo, aún así el emperador no murió tan fácilmente y empezó una pelea con su asesino, hizo falta la intervención de los gladiadores para poder matarlo.

Tal era el odio que provocaba que su cuerpo fue arrastrado sin ceremonias y quemado. El Senado se apresuró a declarar una Damnatio Memoriae contra él, un edicto para condenar la memoria del emperador y borrar su nombre de todos los documentos y monumentos.