Espadas famosas en la historia

Espadas famosas en la historia

Cualquiera que haya leído algo de fantasía o haya visto al menos El Señor de los Anillos, sabe de la importancia de la espada para el héroe. Es el objeto que le da poder, tiene nombre y le ayuda a conseguir sus objetivos. Las espadas míticas son muchas, pero también hay espadas de verdad, que pertenecieron a héroes de verdad, que fueron tan importantes para sus dueños que les pusieron nombre, y algunos incluso llegaron a nuestros tiempos.

Cortana, también llamada la Espada de la Misericordia, es una de joyas de la corona británicas y es usada en las coronaciones de los reyes. Se sabe que se usó en la coronación de Enrique III en 1216. Es una espada sin punta y la leyenda cuenta que es la espada de Tristán, de la leyenda de Tristán e Isolda, que la partió en la cabeza de Morholt, su enemigo.

Cortana

Cortana

Lobera, la espada del rey Fernando III el Santo, conservada en la Catedral de Sevilla como una reliquia, es incluso sacada en procesión para conmemorar la toma de Sevilla en 1248 por el propio rey. Lobera pasó a sus descendientes, y uno de sus nietos, el infante Don Juan Manuel, importante escritor castellano, la usó en la batalla de Guadalhorce, donde se aniquiló a un ejército del reino de Granada. Según el propio Don Juan Manuel, Lobera perteneció a Fernán González, conde de Castilla, héroe semilegendario de la protocastilla que se convertiría en reino más adelante.

Lobera

Lobera

Joyosa, la espada de Carlomagno, el emperador Franco. La espada sale en el Cantar de Roldán, y la leyenda cuenta que su empuñadura está hecha de la Lanza de Longino, la Lanza Sagrada que atravesó a Jesús en la cruz. La espada se usó para la coronación de los reyes franceses desde 1270 con Felipe III hasta 1824 con Carlos X, penúltimo rey francés. Estuvo expuesta en la Basílica de Sant Denis, donde se coronaba a los reyes, hasta 1793 que fue trasladada al Louvre.

Joyosa

Joyosa

Honjo Masamune, la catana de la dinastía Tokugawa, que controló Japón mediante el Shogunato desde 1603 a 1868. La espada fue forjada por uno de los mejores fabricantes de catanas de la historia de Japón, Masamune Ozaki, y pasó de Shogun a Shogun durante generaciones. La conservaron tras la caída del clan y en 1939 fue nombrada tesoro nacional de Japón, aunque continuó en poder de los Tokugawa, pero en 1945 Iemasa Tokugawa, el líder del clan, entregó la espada junto con otras a la policía japonesa, como parte del desarme tras el final de la Segunda Guerra Mundial, y estos la entregaron al ejército americano, y aquí se pierde la pista, alguien se la quedó, nunca se supo quién, y la espada desaparece de la historia.

Retrato de Masamune Ozaki

Retrato de Masamune Ozaki

Hay muchas más espadas famosas, algunas sólo son leyendas, otras parece que realmente tienen un pasado glorioso, quizás otro día os traiga otras.