James Donovan, el negociador

James Britt Donovan jugó un papel muy destacado en dos ocasiones durante la Guerra Fría entre EEUU y la URSS. Este abogado se ocupó de llevar a buen puerto un intercambio entre un piloto  y un estudiante americanos y un espía ruso, este momento inmortalizado en la película de Spielberg, El Puente de los espías, y más tarde volvió a negociar, esta vez en Cuba, la libertad de 1113 prisioneros tras el fracaso de la invasión de Bahía Cochinos.

Donovan era un abogado que quiso defender a un cliente al que nadie quería defender, basándose en el hecho de que todo el mundo merece una buena defensa, en 1957 defendió de oficio a Rudolf Abel, un espía británico-soviético que había sido detenido por el FBI. Abel, que en realidad se llamaba Vilyam Guénrijovich Fisher, era un antiguo operador de radio reconvertido en espía que se había introducido en EEUU para operar desde Nueva York y se hizo un hueco en el mundillo del arte mientras intentaba reclutar y pasaba información al KGB. Finalmente fue detenido tras una deserción de un compañero. La idea inicial era condenar a Abel a muerte, pero la bien llevada defensa de Donovan consiguió que fuera simplemente condenado a 30 años de prisión, aunque Donovan perdió, realmente fue toda una victoria en un momento donde el miedo y la paranoia al espía soviético eran altísimos. En sus memorias, Donovan diría de Abel que era “un hombre educado y honesto que sirvió a su país y tuvo la desgracia de ser capturado”.

 Rudolf Abel AKA Fisher

Rudolf Abel AKA Fisher

Después de este caso Donovan se ganó una reputación, a pesar de que mucha gente lo insultó a él y a su familia, tildándolos de comunistas, y durante los siguientes años fue vicepresidente y más tarde presidente del Consejo de Educación de Nueva York.

Pero en 1962 volvería a encontrarse con Abel. Un par de años antes, en 1960, el piloto Francis Gary Powers fue derribado con su U2 por un misil tierra-aire mientras completaba una misión de vuelo espía sobre territorio soviético. Fue condenado a 3 años de cárcel, pero el problema es que la CIA tenía miedo de que confesara información bajo tortura, por lo que decidió sacarlo lo antes posible. Por otro lado, Frederic Pryor  era un estudiante de economía que se encontró en Berlín en el lado equivocado del muro y fue arrestado sin causa e incluido en el intercambio que se iba a producir.

 El piloto Francis Gary Powers

El piloto Francis Gary Powers

El gobierno americano contactó con Donovan y le pidió que fuera a Berlín y que trajera de vuelta a su piloto, usando a su antiguo defendido, Abel, como moneda de cambio, los rusos también estaban ansiosos por saber si su espía había contado algo. Donovan, que era abogado, pero no diplomático, consiguió lo imposible, no solo el intercambio de espías, sino que añadió al joven estudiante americano al intercambio. Este tuvo lugar sobre el puente Glienicke, frontera entre el Berlín occidental y la Alemania comunista, que sería usado muchas más veces con el mismo propósito.

Donovan volvió a casa convertido en leyenda, pero aún no acabaría su periplo como negociador internacional. El año anterior se había producido la famosa y también desastrosa Invasión de Bahía Cochinos por exiliados cubanos con el apoyo americano, y ahora había 1113 prisioneros en Cuba. Donovan fue contratado por Pérez Cisneros, otro exiliado, y viajó a Cuba, donde llegó a entrevistarse con Fidel Castro y consiguió la liberación de los presos a cambio de 53 millones de dólares en alimentos, medicinas y maquinaria.

 Donovan con Castro

Donovan con Castro

Después de esto, Donovan volvió a su vida. Se hizo presidente del Instituto Pratt y siguió en la educación. En 1970 moriría tras un infarto, dejando atrás una vida fascinante.