Blas de Lezo, la pesadilla de los Ingleses

Blas de Lezo, la pesadilla de los Ingleses

La figura de este marino, posiblemente uno de los mejores que dio el estado español, es espectacular y daría para una película de aventuras (o una trilogía, ya que están tan de moda)

Blas de Lezo, cojo, tuerto y manco, pero con 2 huevos enormes

Blas de Lezo, cojo, tuerto y manco, pero con 2 huevos enormes


Nacido en Guipúzcoa, se alistó muy joven en la marina, en 1704 en una batalla contra los ingleses y holandeses, pierde una pierna de un cañonazo, tiene sólo 15 años. Tres años más tarde destaca en la defensa del Castillo de Santa Catalina de Tolón contra los ingleses, pero pierde el ojo izquierdo tras un cañonazo. La fortuna vuelve a abandonarlo en el plano físico dos años después, durante el asedio de Barcelona, es herido de un balazo en el brazo derecho, quedando este prácticamente inútil

 

Ya es conocido por muchos como Mediohombre o Patapalo. Persigue luchando sin descanso contra corsarios ingleses, piratas y demás escuadras extranjeras. 

En 1734 regresa al Caribe, donde se encontraría con su mayor reto, otra vez contra los ingleses. Con la guerra contra Inglaterra iniciada de nuevo, Blas de Lezo llegó a Cartagena de Indias en 1740 sabiendo que los ingleses la querían tomar a toda costa, preparó la defensa, y en dos ocasiones rechazó a los ingleses. Pero en 1741 las cosas se pusieron más feas todavía, el 13 de Marzo, Inglaterra preparó y mandó contra Cartagena la mayor flota de la historia, una barbaridad de barcos y hombres para la época (no fue superada hasta el Desembarco de Normandía 200 años después). Aunque los datos varían se habla de unas 180 naves con 3000 cañones y más de 23.000 hombres, mientras que los defensores contaban con 6 navíos, menos de 1000 cañones y cerca de 3000 hombres (entre ellos indios de la zona con arcos y flechas). Semejante diferencia de potencia debería ser suficiente para que cualquiera se rindiera, pero no para nuestro protagonista, que ayudado por otros militares muy competentes, consigue montar una defensa que desesperaría a los ingleses, que días antes ya daban la victoria por segura, haciendo fabricar medallas conmemorativas, que después tuvieron que esconder, pero que llegaron a nuestros días, y dada la capacidad de olvido de sus propias derrotas que tan desarrollado tienen los ingleses, es exhibida en algún museo británico.

 

Medalla que Sir Vernon se hizo hacer antes de la batalla, con Blas de Lezo de rodillas (cosa complicada dada su pata de palo).

Los españoles obligaron a los ingleses a luchar por cada centímetro de terreno, y desarrollando ingeniosas defensas, como excavar delante de las torres para ganar altura sin que los ingleses se enteraran y sus escalas no fueran lo suficientemente largas, usar balas encadenadas para destrozar los puentes de los barcos ingleses y reforzar sus muros con sacos de tierra para evitar que saltara metralla. Los ingleses tomaron, con grandes bajas, algunas partes de la ciudad, bombardeando duramente a los defensores, pero seguían sin controlar la ciudad, los españoles incluso incendiaron sus propios barcos para dificultar la entrada de los buques ingleses.

Aún así, los ingleses, y sobre todo su almirante, Sir Edward Vernon, dieron la victoria por segura, enviando un barco con la noticia a Inglaterra. Pero la realidad fue muy distinta, 600 españoles con Blas de Lezo se habían atrincherado en el castillo de San Felipe, los ingleses fracasaron una y otra vez en su intento de tomarla, cosa que empezó a desesperar a Vernon, que aún tuvo que ver como esos 600 hombres, con Blas de Lezo corriendo el primero, a pesar de su pata de palo, empuñando el sable con su única mano buena, destrozaron la defensa inglesa y los hacían retroceder. Esto desmoralizó tanto a los sitiadores que no volvieron a poner a los defensores en problemas y al final decidieron retirarse. Los ingleses sufrieron oficialmente 5000 bajas, aunque se cree que ocultaron el verdadero número de bajas, como haría su Rey, Jorge III, que prohibió hablar sobre tan humillante derrota.

Medalla que Sir Vernon se hizo hacer antes de la batalla, con Blas de Lezo de rodillas (cosa complicada dada su pata de palo).

Medalla que Sir Vernon se hizo hacer antes de la batalla, con Blas de Lezo de rodillas (cosa complicada dada su pata de palo).

Desgraciadamente, nuestro protagonista no pudo disfrutar durante mucho tiempo de su gran victoria, ya que moriría meses después, posiblemente de peste. La corona española aún tardaría algunos años en reconocerle los honores y en darle de forma póstuma el Marquesado de Ovieco.

Y así descansa para siempre uno de los mejores almirantes de la historia, en una tumba sin nombre en Cartagena de Indias, o puede que ni siquiera eso, olvidado por casi todos.