Las Mujeres son Guerreras (II): Zenobia de Palmira.

Las Mujeres son Guerreras (II): Zenobia de Palmira.

Septimia Bathzabbai Zainib, llamada Zenobia para acortar (y para que yo no me vuelva loco escribiendo el nombre) fue una auténtica reina guerrera. Reina consorte del Reino de Palmira desde el año 258 al casarse con el Rey Septimio Ordenato. El reino de Palmira era un reino cliente (o sea, vasallo) del Imperio Romano, que básicamente hacía de tapón con otro imperio, el Sasánida, afincado más al este.

Al rey Ordenato lo mataron en una conjura junto con su hijo mayor, así que Zenobia se quedó sola al cuidado de su único hijo, de apenas 1 año de edad y se nombró regente del mismo.  Desde el principio, demostró que no iba a ser una reina más. Se dedicó a embellecer la ciudad de Palmira hasta convertirla en un auténtico oasis en medio del desierto, y cuando cayó, sus ruinas fueron admiradas durante siglos (hasta que los energúmenos del Daesh la dinamitaron en 2015).

Palmira ante de Daesh

Palmira ante de Daesh

Una vez afianzado su poder, y tras montar unas buenas murallas alrededor de la ciudad y asegurar el comercio decidió que era hora de expandir su reino.

El Imperio Romano de esta época no era más que una sombra de lo que había sido, ocupado en rencillas internas con la subida y la caída de un montón de Césares, unido a la invasión goda que había propiciado la separación de la Galia de Roma, no estaba en situación de encargarse de las fronteras orientales. Así que Zenobia, que era la más lista del lugar, empezó a conquistar a los reinos vecinos y a ocupar todo el territorio que podía aduciendo que era simplemente para mejorar la frontera romana y mantenerla separada del Imperio Sasánida.

Se puso manos a la obra, y al frente de un gran ejército de arqueros y catafractos empezó a expandirse y expandirse, hasta que llegó a la frontera con Egipto, que era provincia romana desde tiempos de Julio Cesar, pero ni eso la echó para atrás, y al frente de su ejército conquistó Egipto, llegando a decapitar al gobernador romano, pero eso no era suficiente para la ambiciosa Zenobia, que siguió combatiendo, cayó Palestina y llegó hasta Anatolia. El Imperio de Palmira llegó a abarcar desde Egipto hasta el actual Irak y al norte hasta la actual Turquía.

En amarillo el Imperio de Palmira

En amarillo el Imperio de Palmira

Pero su éxito fue efímero, en Roma las cosas cambiaron, y el nuevo Emperador, Aureliano, se parecía más a los antiguos emperadores que a sus contemporáneos, después de resolver el conflicto fronterizo en el norte del Imperio, puso su vista sobre Palmira y marchó con sus legiones contra ella.

Poco pudo hacer Zenobia, que aunque luchó, solo pudo retroceder ante el empuje romano. Hasta que quedó sitiada con los suyos en su capital, Palmira. Al final, cuando la ciudad cayó intentó escapar con su hijo. Pero Aureliano la capturó y la envió a Roma. A partir de este momento no está nada claro lo que sucedió con ella, unos dicen que fue asesinada o murió de hambre o enfermedad, pero hay otra historia, más amable, que cuenta que Aureliano, prendido de la pasión y la fortaleza de Zenobia, la libera y le entrega una villa fuera de Roma donde vive el resto de su vida.

Moneda de Aureliano

Moneda de Aureliano

Sea como fuera, Zenobia puso en jaque al Imperio Romano durante los 5 años que duró el Imperio de Palmira (267-272) demostrando ser una auténtica Reina Guerrera.