Alex

Centralia, el pueblo que vive sobre el infierno.

Alex
Centralia, el pueblo que vive sobre el infierno.

Todos conocemos el concepto clásico del infierno, el que tanto usan en los dibujos animados, todo fuego y azufre con el demonio triscando de aquí para allá... Pues a excepción del demonio, sobre eso descansa el pueblo de Centralia.

El pueblo de Centralia, en Pensilvania, fue un centro minero desde su construcción a mediados del siglo XIX hasta 1962, año en el que literalmente, se desató el infierno.

Todo el subsuelo de la zona está lleno de cuevas de carbón, que casualmente están comunicadas entre sí, y este importante dato, que desconocían entonces fue el que causó que se liara semejante incendio, que lleva ardiendo más de 50 años y lo que le queda...

En 1962, en unos servicios de limpieza de la zona, el ayuntamiento pensó que no habría problema por hacer una quema de residuos controlada en una mina de carbón abandonada... Total, ¿qué problema puede ocasionar un poco de fuego al lado de restos de carbón? Se montó un bonito incendio, que los bomberos consiguieron controlar relativamente rápido, y extinguieron las llamas, pero no los rescoldos del carbón, que siguieron generando calor y extendiéndolo poco a poco a lo largo del resto de las cuevas y minas, y ahí estuvo ardiendo, tan tranquilo durante años.

 

Ya en la década de 1970, con todo olvidado empezó el verdadero lío, aparecieron algunas intoxicaciones por el monóxido de carbono que se filtraba desde el subsuelo y empezaron a aparecer agujeros en el suelo, se hizo algún trabajo de investigación pero a nadie le pareció especialmente grave, total, ¿quien no quiere calefacción gratis todo el año?

En 1979, la cosa ya empezó a parecerse al comienzo de una peli de catástrofes, en la gasolinera local descubrieron que sus tanques de gasolina estaban a casi 80º, vamos, para irse a la mierda medio pueblo en cualquier momento, y la clausuraron.

 

En 1981, un pobre chaval se llevó el susto de su vida cuando el suelo se abrió bajo sus pies y cayó a un pozo de unos 40 de metros de profundidad, para haberse matado... pero lo rescataron a tiempo.

Durante todo este tiempo se intentaron diferentes métodos para apagar el incendio, le echaron todo el agua que pudieron reunir pero no valió de nada, se abrieron zanjas en las minas para intentar contenerlo, pero los agujeros inyectaron un montón de oxígeno adicional al incendio, que hizo que creciera...

Sin más opciones y ante el riesgo de que todo se hundiera y que empezaran a morir los habitantes, el gobierno americano metió mano y  en 1984 decidieron evacuar el pueblo, más de 20 años después de que todo empezara.

Según se estima, queda carbón para que siga ardiendo tranquilamente los siguientes 250 años, casi nada...

 

Se tiraron la mayor parte de los edificios y la gente dejó la ciudad, a excepción de unos pocos, apenas una docena, actualmente son menos incluso, que siguen residiendo en medio de humos tóxicos y pasando calor, acusando al gobierno de mentir y querer recalificar el terreno para las minas, pero eso ya es otro tema...

Si alguno está por EEUU y quiere visitar este pueblo fantasma, la antigua Ruta 61, que recorre el país de norte a sur, pasa muy cerca del pueblo.

Por último, y como anécdota, deciros que la saga de juegos de terror de Silent Hill están inspirados en este pueblo.