¡Están locos estos Romanos! (I) Tiberio.

¡Están locos estos Romanos! (I) Tiberio.

¡Roma! Luz y esplendor de Occidente. ¿Qué sería de nuestra cultura, de nuestra lengua e incluso de nuestro día a días sin ella? Pues posiblemente algo muy distinto. Durante más de 500 años fue la fuerza más importante del mundo, regida, en la mayor parte de este tiempo por Emperadores, algunos famosos, otros buenos, otros pésimos y algunos más completamente locos y depravados, pero vamos a centrarnos en estos últimos. El poder absoluto corrompe, y hay en la historia del imperio muchos ejemplos. Empecemos hoy por uno bastante significativo, Tiberio, segundo emperador romano.

Tiberio, hijo de Livia, la esposa del primer emperador, Octavio Augusto. Llegó a ser emperador de pura potra, sólo tuvieron que morir como una docena de posibles sucesores para que al final a Augusto no le quedara más remedio que nombrarlo sucesor. Era un gran militar, pero un político nefasto, y nunca estuvo interesado en gobernar, sino que, una vez asentado en el poder decidió dar rienda suelta a sus más oscuras depravaciones.

Dejó Roma en manos de otros y se marchó a Capri, donde se dedicó a montar orgías espectaculares. Allí, rodeado de lujo decidió experimentar todo tipo de placeres sexuales. Las orgías eran continuas y mandaba traer esclavos y prostitutas y prostitutos de forma continua, obligaba a copular a parejas, a tríos, a todo lo que le apeteciera, y se dedicaba a probar nuevas posturas y trucos sexuales y todo tipo de sadomasoquismo, y cuando al Emperador, que ya estaba mayor, no le funcionaba el pajarito, se deleitaba viendo a los demás seguir sus órdenes sexuales.      

Hay un episodio que se cuenta que es verdaderamente desagradable, por decirlo de alguna manera. A Tiberio le gustaban mucho los niños, y también las piscinas, así que decidió unir sus dos pasiones, empezó a instruir a niños pequeños para que se dedicaran a nadar a su alrededor y le acariciaran y le hicieran "cosas", él se refería a ellos como "Mis pececitos"... vomitivo... Aunque en la Roma imperial, desgraciadamente, este tipo de perversiones eran cosa más común de lo que nos pensamos.

Muriendo mientras posa...

Muriendo mientras posa...

Cuando murió, según cuentan los cronistas de la época, el pueblo celebró la muerte de un mal emperador y peor persona... pero no sabía lo que se le venía encima, ya que como broma final, Tiberio decidió nombrar sucesor al colgado de  Calígula, pero esa es otra historia, que contaré otro día.