España y la Publicidad: los 2010

Cerramos hoy el bloque dedicado a la publicidad en España con la década de "los 10", que nunca se sabe cómo nombrar (en el siglo pasado, empezamos a hablar de "los años 20", pero para "los 10" no hay jerga, pese a ser históricamente cruciales).

La mejor publicidad es la que hacen los clientes satisfechos (Philip Kotler).

Esta cita es una gran frase (probablemente la más conocida en marketing), de un gran profesional del tema. Y la he seleccionado porque, con el auge de las redes sociales (hecho clave en la década de "los 10"), el recomendar o criticar un producto es un acto cotidiano y con una repercusión clave para el marketing y la publicidad.

Además de las rrss, esta década (ejem... en la que aún pueden pasar muchas cosas) se está distinguiendo por el storytelling, el concepto de relevancia, el big data, el uso de la tecnología y la sofisticación en la clasificación de individuos "por estilos de vida".

Hace tiempo os hablamos de uno de los grupos que aparecieron en el spot de Estrella Damm y su campaña de verano Mediterráneamente. Esta serie ha sido un buen ejemplo de storytelling, que básicamente consiste en contar una historia chula que conecte con el consumidor y en la que la marca tenga un papel destacado.

Un ejemplo más actual es el de Johnnie Walker Blue Label con Jude Law interpretando a un hombre que lo tiene todo… excepto un barco hecho en un astillero histórico que no puede comprar con dinero. Así que declara que no quiere comprarlo, que quiere ganárselo. ¿Cómo? Bailando. Pero él no sabe bailar, así que compra el mejor piano, contrata al mejor sastre y empieza sus ensayos en un elegante edificio abandonado. Es, por tanto, una apuesta contra si mismo, contra sus límites. Porque lo que está comprando no es un barco, es una experiencia que no se paga con dinero.

Y ésta, que probablemente ya hayáis visto, es la película de Julio Médem ha dirigido para Amstel: El pelotari y la fallera.

Al final, se trata de conectar con las emociones, experiencias y aficiones de los consumidores. Pero en esta década se empieza a intentar conectar también con sus valores: hay marcas que tratan temas como la sostenibilidad, la igualdad, la diversidad, el feminismo (lo tratamos en este post) o la creación de empleo (os hablamos de ello en este post).

Un buen ejemplo es Patagonia, una marca de ropa totalmente ecológica y muy chula, que ha
encontrado una manera de producir trajes de neopreno para surfistas de manera natural: en vez de usando petróleo, usando caucho de un arbusto que crece en el desierto.

O la marca de compresas Always, que se replantea lo que significa hacer las cosas “como una chica” y analiza que hay un momento durante la pubertad en que ese término empieza a tener unas connotaciones negativas de debilidad y de inseguridad. Este vídeo tiene 64 millones de visitas en Youtube y levantó debate sobre el tema.

O la marca Oreo, que durante el año 2012 generó una imagen al día con un tema de interés sobre esa fecha representado a través de su galleta. Y el tema que usó para su lanzamiento fue una galleta rellena con los colores del arco iris para celebrar el Mes del Orgullo Gay.

Como veis, todos estos ejemplos traspasan la tradicional relación del consumidor con la marca, porque éstas se meten en terrenos de su vida privada y entran en la conversación de las cosas que verdaderamente le importan, que son relevantes para ellos.

Seguro que recordáis el salto desde el espacio patrocinado por Red bull. Y es que en estos años la tecnología está siendo el mayor aliado de las marcas para conseguir cosas que sorprendan y den que hablar, o que ayuden a los consumidores, como las aplicaciones de
móvil o el “big data”, que es la manipulación de la gran cantidad de datos que hay recogidos.

Por ejemplo, usando el “big data” la marca de lencería True&Co ha desvelado la fórmula para ayudar a las mujeres a encontrar el sujetador perfecto para cada tipo de cuerpo.

No obstante, el uso de datos del consumidor sigue siendo muy controvertido y debatido en el sector del marketing y la publicidad, ya que debe ir unido a una fuerte privacidad. El tema daría para un post enterito...

Cerramos una tendencia menos controvertida: la de que las marcas cada vez clasifican más a fondo al público al que se dirigen. Y aquí podéis ver varias piezas que ejemplifican esto:

"hombre transgresor, que no le importa ir a contracorriente cuando pide una cerveza"

"mujer segura, que habla con desparpajo de los hombres"

"jóvenes sociables, activos y espontáneos en redes sociales"

"gente preocupada, pero no obsesionada, con cuidarse y con la salud"

"gente que no creen en los estereotipos ni en las condiciones de la banca tradicional"

¿Habéis podido adivinar alguna de las marcas que podrían definir "así" a su público objetivo? Si es así, es porque la marca ha hecho bien su trabajo ;)

El siguiente post... ya será de otro país!! Espero que hayáis disfrutado con este repaso por la publi española. Os dejo los enlaces a las décadas anteriores: los 70, los 80, los 90, los 2000.