Japón y la publicidad: pudi pudi... giga pudding!

Que sí, que Japón es muy loco y su publicidad está llena de animales que hablan, viejos extravagantes gesticulando, chicas comiendo fideos, o anuncios de salsa para pasta en los que unas muñecas gigantes dejan con la boca abierta a los niños (Tarako... el surrealismo hecho boloñesa).

Recursos visuales saturados de colores, historias incoherentes e imágenes extravagantes, incluso perturbadoras... anuncian productos de uso cotidiano.

Pero no nos quedemos en la anécdota: hay mucho más que eso. En este post repasaremos la publicidad exterior, el estilo visual, sus palancas comerciales, y dos formatos históricos.

Japón es un archipiélago de 6852 islas. En la isla de Honshū encontramos el Área del Gran Tokio, la mayor área metropolitana del mundo con más de treinta millones de residentes. Y es ahí donde encontramos uno de los iconos de la publicidad japonesa: la enorme cartelería y el uso de pantallas digitales.

A esto se le llama publicidad exterior, y en Japón se caracteriza por buscar la animación. Mientras que nuestras vallas suelen ser en papel o rotar un número limitado de anunciantes, allí encontramos pantallas que proyectan un anuncio tras otro. A todo color, a todo sonido... a toda hostia.

E incluso van más allá y explotan continuamente los formatos poco convencionales. Como cuando IKEA ambientó los vagones de un monorrail, como vemos aquí (qué he dicho? monorrail!... Cómo se llama? monorrail!).

El estilo de comunicación es muy directo: rápidamente contextualizan una situación (por muy bizarra que sea) y desarrollan una historia en pocos segundos, concluyendo con el claim y el logotipo. La música, la coreografía y el jingle son clave: pegadizos, y a repetir (el primero de este bloque, por ejemplo).

Y en cuanto a jingles pegadizos, mi top es el de GIGA PUDDING, que me pongo cuando estoy de bajona porque este anuncio es capaz de abrazarte y decirte "sonríe, todo va a salir bien". Y tanto es así, que le han dedicado un loop de 10 horas de duración que tiene 18 millones de visualizaciones. Si no lo ves levantando los brazos al ritmo del giga pudding, es que NO TIENES ALMA.

Por toda esta pegajosa explosión de creatividad, Youtube está plagado de recopilatorios de publicidad japonesa: son piezas tan ágiles, tan visuales, tan divertidas, tan adictivas... que verte 7 minutos de anuncios no te supone el dolorrrr de verlos en antena 3 o la sexta.

Pasamos a la principal palanca comercial: las celebrities! Que hacen un anuncio tras otro, sin importar que quien ayer te vendiera un coche hoy te venda unas gominolas. Actores, cantantes, japoneses, occidentales... un non-stop de "cameos" al que rindió homenaje Lost in translation (Suntory Time! ♡).

Pero por encima de todo el famoseo está Kyary Pamyu Pamyu, que hace tantos anuncios que no sé cómo puede ser también cantante, bloguera, modelo y empresaria. A mi el que más me gusta es éste para KFC: súper-canon (visual, espídico, jingle, claim).

Cerramos ya con dos formatos históricos que he encontrado en un texto súper interesante de Miguel Alberola sobre la historia de la publicidad japonesa:

  • Las cortinas Noren (las primeras son de 1160): eran unas telas que se colocaban en las puertas de los comercios – en las que se escribía su nombre o se dibujaba el producto – y que representaban prestigio y buena reputación.
  • Los Hikifuda (mediados del siglo XVII): un tipo de panfletos que se reproducían a partir de litografías a color y que tuvieron repercusión gracias al avance de la tecnología y a la caída de los precios del papel.

* Si os enganchó el anuncio de Tarako, aquí la canción completa.

Más abajo: El tren anunciando Shin-Chan / Richard Gere anunciando Orangina / Cortina Noren / Hikifuda. En el vídeo: las uvas gominola Kororo, mi top anuncio de 2016 por su locura y extra de pegadidez. Bonus del "cómo se hizo".