España y la Publicidad: los 2000

Éstos fueron años de búsqueda de la autenticidad, un momento en que todos queríamos destacar y ser menos convencionales. Y esto lo aprovechó una marca que no quiso responsabilizarse de la primera campaña viral en España... hasta pasadas una semanas, claro. ¿Adivináis? Amo a Laura!

Al principio todo el mundo creía que era un grupo musical católico que hablaba a los jóvenes de la necesidad de mantenerse virgen hasta el matrimonio. Un tema fuera del contexto de esa década. Y tan fuera de contexto por su ropa, el vocabulario, los gestos… que todos tuvimos que verlo para creerlo. Pero en realidad era la cadena MTV queriendo llamar la atención a su público objetivo. Y lo consiguió: fue una de las campañas más rentables de marketing viral y es usada como ejemplo para describirlo. ¡Le podríamos dedicar un post entero!

Pero también hay otra tendencia con la que se relaciona, que es el humor surrealista que invadió las campañas de esos años. Veamos un ejemplo que seguro recordáis: Nieve... y más. Éste se lanzó un año después del de Amo a Laura, y fue recibido con total desconcierto.
No estábamos acostumbrados a que el humor absurdo representase a una categoría tan seria y funcional como la de los automóviles.

Una vez más, era importante ser distinto para destacar. Y, ¿por qué? Recordemos el post de los 90: venimos de una década de crisis porque en los 90 se multiplicaron los anuncios al entrar las cadenas privadas y la gente empezó a hacer zapping. Y es que los bloques de anuncios a veces superaban los 20 minutos Los publicistas tuvieron, por tanto, que buscar la manera de destacar y de interesarnos lo suficiente para no ser ignorados.

Algunos ejemplos: Pita delBom Chicka Wah Wah, Que tunn, Despedido, De dos en dos, Cremita, Esto no se toca, Piedra.

Ésta fue la década también de los fantásticos anuncios de la FAD, empezando por el del Comecocos.

Y también para radio: los de Pepe Domingo Castaño.

“No hay nada más gratificante para un trabajador de la publicidad que escuchar a la gente de la calle. Cuando alguien te dice “Pepe, un purito” o te canta la canción de Martinellli o te recuerda el anuncio de la motosierra Stihl, está confirmando ese efecto multiplicador que tiene la radio. (…) Llevo más de treinta años amando la publicidad, intentando encontrarle nuevos caminos, enseñándole a los profesionales del medio a respetarla y a quererla. Siempre he creído que la publicidad no debe ser nunca “una pausa”, como repiten continuamente los directores de programas de todo tipo. ¡Abajo la pausa! La publicidad también es radio y nuestro objetivo ha sido siempre que los anuncios sean carne de programa, radio pura en una palabra.” (revista Anuncios).

Y hablando de emocionarnos con la radio y la publicidad, en esta década nos adentramos aún más en el terreno de las emociones. Y es que las marcas empiezan a necesitar esa conexión más allá de lo funcional con el consumidor. De hecho, en 2004 se publicó un libro llamado “Lovemarks” (algo así como “Marcas amadas”) de Kevin Roberts Con él se inauguró toda una corriente de branding que pretendía posicionar a las marcas no en tu mente (como se venía haciendo), sino en tu corazón. Para todos...

Y no olvidemos éste de BMW, que fue pionero en hablar de las experiencias, uno de los más
reconocidos de la marca y que fue su eje estratégico durante los siguientes años: ¿Te gusta conducir?

Y este precioso ejemplo de Flex, en el que filmaban un parto en una casa de Barcelona. Sobre un colchón Flex, obviamente. Muy emotivo, cálido … y cargado de debate, ya que cuestionaba la idea del parto hospitalario y mercantilizado, por uno más íntimo. Y, de hecho, esto que inicia Flex es una corriente que se desarrollará más ampliamente en la década "de los 10" (en la que estamos... y de la que hablaremos la semana que viene!).