De un prejuicio vintage a una herramienta estratégica

De un prejuicio vintage a una herramienta estratégica

La única vez que leí la revista Cáñamo fue allá por el 2006 mientras esperaba a un amigo en un bar.

Estaba nerviosa, porque no solía quedar ni con ese chico, ni en ese bar. Y escoger la Cáñamo como lectura complementaria me pareció el no va más ya de salirme de mi zona de confort. No siendo yo cultivadora ni por asomo, esto era como codearme con la élite del tema. Ojito mi posicionamiento mental de esta revista como marca aspiracional.

No recuerdo si di un previo vistazo a los consejos de poda y selección de semillas, pero sí recuerdo quedarme clavada y sorprendida en un artículo que me hizo sentir como en casa: la narración y el estilo encajaban con lo que yo solía leer… ¡la revista se dirigía a mi, a alguien que no entiende de drogas porque disfruta quedándose en casa leyendo! (ajá, no tiene sentido contraponer ambas cosas: es simplemente un precioso prejuicio vintage).

El texto estaba documentado, pero al mismo tiempo era una preciosa narración: describía las estancias en que ocurría, la cultura que yacía tras esa forma de comportarse, el contexto histórico sin ser una sucesión de datos…

Sin más dilación, doy paso al brevísimo resumen de las cuatro páginas que ocupaba el artículo:

Los Persas tenían una técnica infalible para planificar sus batallas: mezclar lo racional con lo creativo. Si el definir la estrategia les pillaba ebrios, apuntaban las claves y las revisaban sobrios al día siguiente. De la misma manera, si definían el plan estando serenos, esa noche se emborrachaban y revisaban lo que habían pensado. Si en ambos estados coincidían en que era un buen plan, iban adelante con él. De esta manera, mezclaban lo que oficialmente funcionaba con un giro loco que pillase al oponente por sorpresa.”

Este relato tan curioso, tan simple, se convirtió en uno de mis comodines desde entonces. Lo he sacado a colación cada vez que he podido en estos 10 años. Y un gustito transgresor me recorre cuando lo hago.