Ballantine’s, Youtubers y consecuencias

Ballantine’s, Youtubers y consecuencias

Yo digo que el Community Manager tenía un briefing de tipo “di lo que sea, pero posiciónate en el mapa, diferénciate”.

Los Youtubers protestaron. Un poco. Pidieron respeto y argumentaron con mayor o menor acierto. No les faltaba razón: no es habitual que una gran marca trate con un “ligero deje de desdén” a un colectivo, y la reacción inmediata es pedir el mismo trato (hablamos de trato, no de entradas a galas).

Pero, ¿dejarán estas personas de consumir la marca?

Lamentablemente hay una desconexión entre lo que expresamos y cómo actuamos luego. Concretamente, en España un 84% cree que las marcas deberían estar activamente implicadas en resolver los problemas sociales y medioambientales, pero sólo 48% considera el impacto que tiene la marca en el individuo y la sociedad cuando realiza su compra, y sólo el 37% busca información sobre el comportamiento de las marcas.

Quizás por eso a Ballantine’s no le preocupaba mucho la reacción del público y sólo reculase un poco: declaró que todo había sido dicho en un tono ligero y que la marca sólo estaba siguiendo la broma.

Creo que no es eso lo que se destiló de su tono. De hecho, se les apuntó como los abanderados de la causa “por un mundo en el que los Youtubers no estén tan subiditos”. Es decir: todos han extrajeron la misma lectura, pero a unos les ha parecido mal y a otros bien.

Y es que hubo verdaderos hoolingans que apoyaron a Ballantine’s en esta cruzada contra los Youtubers.

Y aquí quería yo llegar: artistas o no, ¿por qué ese desprecio por un colectivo que en otros países se apoya para ser un caldo de cultivo de cultura, o contracultura, o nuevas tendencias?

Pocas marcas se han hecho eco de lo que los Youtubers españoles pueden ofrecer (Domino’s y elRubius, VodafoneYu, Fanta, Burger King... de las pocas que se me vienen a la cabeza). Mientras, en Malasia, ha habido una enorme campaña de apoyo a los generadores de contenido locales: los WWWOW Awards, lanzados por la compañía de DiGi Telecommunications (la primera Telco del país). Y estamos hablando de un país con una tradición anglosajona tremenda, al que hasta hace poco sólo llegaban contenidos en inglés y con un look&feel totalmente occidental.

Nos falta solidaridad “de clase”.

[Esta anécdota corresponde a 2015, pero sigue vigente en 2016...]