Álbum y novela gráfica: ¿rebranding o innovación?

Álbum y novela gráfica: ¿rebranding o innovación?

Según J. A. Ramírez, la novela gráfica es “el último de los varios intentos hechos por el cómic de asaltar la fortaleza de la respetabilidad cultural”.

Una historieta (o cómic, origen anglosajón) es una serie de dibujos que constituyen un relato. Éstas se agrupan en revistas de historietas (o tebeo en España) si su formato es más básico, o en álbumes de historietas si su formato es más sofisticado.

Y es el álbum de historietas el precedente de la novela gráfica. Comparten ambos que suelen ser cómics completos de un único autor.

Pero la novela gráfica añade que suele ser una única historia, larga, con tendencia a la densidad, por lo que su formato es más parecido al de un libro, y dirigida a un público más maduro o adulto.

Según Santiago García, autor de La novela gráfica: de Popeye y Mortadelo a Maus y Arrugas “este cómic adulto contemporáneo es en gran medida continuador del cómic de toda la vida, pero al mismo tiempo presenta unas características propias tan distintivas que ha sido necesario buscar un nuevo nombre para identificarlo, y así es como en los últimos años se ha difundido la expresión novela gráfica”.

Si la consideración de una historieta como novela gráfica se debe a motivos comerciales o de prestigio, estamos ante un rebranding. Pero si creemos que se trata de un producto nuevo, con un contenido diferente (tipo de historias, desarrollo de la trama, estilo) dirigido a un target distinto (más adulto), entonces se trata de un producto nuevo.

Se abre el debate…