Sentido común, el menos común de los sentidos

-Buenos días, ¿me siento?-me dice.
-Claro. ¿Qué tal?-pregunto.
-No tengo mucho tiempo, así que iré al grano. Necesito adelgazar 18 kilos para dentro de dos meses. Se casa mi hermana y debo estar delgada.-su tono es acelerado.
-No creo que sea buena idea. Verás, primero hay que pesarte, ver si estás o no en tu peso y, en el caso de que tuvieras que adelgazar, 18 kilos en dos meses es un ritmo peligroso ya que...
-No, no me importa si es peligroso. Lo hace todo el mundo y es para esta vez. Ya estoy anotada a un gimnasio y he venido para ver si me puedes dar algún producto y una dieta.-me interrumpe la chica altivamente.
-No trabajo de esa manera. Me gusta cuidar a la gente y creo que lo que quieres hacer atenta gravemente contra tu salud. Verás, deja que te explique,- la chica se levanta y no me deja terminar. 
-Como ya te he dicho tengo prisa. ¡Menuda pérdida de tiempo! Será por centros ... me voy!- se va, enfadada.

Lo peor es que tiene razón. Seguro que encontrará sitios o información en internet para llevar a cabo ese atentado contra su salud.

Mientras sale por la puerta, observo que a esa chica no le sobran más de 3 kilos de grasa abdominal. Con un poco de vida sana y comprarse un vestido de su talla estaría espectacular.

Siempre me entra la duda de qué hacer en esos casos. Al principio de mi carrera hubiera salido corriendo tras ella para intentar convencerla, pero los años de experiencia, que no la desidia, me han enseñado que esta vez no lo iba a conseguir.

Mi centro se llama Nutrirse para Vivir y su lema es nutrición como parte de la vida. Y no es más que eso. Una parte importante de nuestro tiempo la usamos para comer y el cuerpo que tenemos tiene que ser adecuado para toda nuestra vida. Debemos cuidarlo y, lo que es más importante, no agredirlo.

Los hábitos de vida saludables incluyen una buena alimentación, ejercicio periódico y una estabilidad mental tan complicada en estos días.

Enciendo el ordenador y continúo trabajando en el planning de una de mis pacientes. Se llama Clara y está en exámenes. Cuando se estresa le da por alternar periodos de atracones con periodos de ayuno. Lo sabe y lucha contra ello con mi ayuda.

El chocolate negro y frutos secos sin sal son los mejores aliados para los atracones. Y para el ayuno donde “nada me entra” le está yendo bien con yogures y gelatinas para abrir el apetito. Después de estos semisólidos ya es capaz de ir ingiriendo otras cosas más sólidas.

Siempre se muestra muy receptiva a las sugerencias y pautas y ha mejorado mucho desde la primera vez que vino a verme.

La clave de una buena alimentación, en una persona sana, es que sea variada y que incluya todos los grupos de alimentos. Es una de las disciplinas que no debería seguir tendencias. Me preocupan las restricciones que algunas modas han instaurado en los últimos años, como prescindir de los lácteos, que son un grupo capital en nuestra pirámide alimenticia.

Sabemos que los excesos y defectos son malos, pero eso no quiere decir que nos debamos sentir culpables por tomar un día un trozo de tarta o un rico cocido con amigos. La clave está en compensar unas cosas con otras. Si hemos comido copiosamente, cenaremos algo ligero pero en ningún caso suprimiremos una comida. Lo que es necesario es que el aporte calórico diario sea el adecuado y no tener carencias ni excesos.

También es importante saber que el ejercicio físico es el mejor amigo de la alimentación sana, pero eso ya es otro capítulo...

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