Y mirar al frente

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Y mirar al frente.
Seguir.
Continuar.
Hacia arriba.
Siempre.
Como si fueras cuesta abajo y sin frenos, pues igual pero hacia arriba y acelerando.
Revolucionando mucho nuestro motor para seguir con impulso.
Y no detenerse.
Porque si paras, puedes llegar a detenerte y luego es más difícil arrancar.
Seguir y pelear.
No dejar que nada te tumbe, si eres árbol aguantar el viento feroz, si eres pez seguir nadando a contracorriente y si eres puente mantenerte, porque gracias a ti se abre un nuevo camino.
Supongamos que el puente es nuestra mente.
¿Qué pasaría si de repente la salida del puente se bloqueara?
¿Nos tiraríamos al agua? Esa sería la opción fácil.
Será mejor volver a la entrada y buscar otro puente con el camino libre.
La mente es fuerte, hasta que algo te descoloca, te descuadra y tu cabeza empieza con mil teorías.
Parar.
Pensar, analizar y
Sobre todo, mirar al frente, con el objetivo bien claro y no dejar que nada nos frene.
Ni nadie.