¿Tú desayunas?

-¿Tú desayunas?- le pregunto con curiosidad.
-No desayuno, eso es una moda- dice mientras bebe un poco de agua.
-Y ¿por qué?- digo intrigada.
-Los romanos tampoco desayunaban, creían que era más sano hacer sólo una comida al día. Todo lo demás era glotonería, algo de razón tendrían, ¿no?- se acaba el agua de un sorbo.
-Bueno, eso era porque estaban obsesionados con la digestión. La historia ha ido evolucionando y ya en la edad media surge el término desayuno que significa "romper el ayuno de la noche"- digo mientras tomo un sorbo de café. - Si seguimos avanzando, en la revolución industrial se regularizaron los horarios laborales y los trabajadores necesitaban comer de forma temprana para tener más energía- sonrío y señalo el trozo de tostada integral que estoy cortando.
-¿Me puedes contar más?- me pregunta mientras mira su botella de agua vacía.

El desayuno desde su origen ha sufrido muchas modificaciones. Con el desayuno rompemos el ayuno de la noche y es una comida fundamental en nuestros días aunque en ocasiones no le prestamos la suficiente atención.

Podemos decir que cada cultura o país tiene sus propias costumbres. A lo largo de los años se han ido incorporando alimentos y sustituyendo unos por otros. Los electrodomésticos y las cocinas han evolucionado permitiendo el paso de cocer un huevo en la lumbre a hacerlo en una placa de inducción. Pero no todo ha cambiado a mejor; el ritmo de vida, trabajo, responsabilidades y la escasez del tiempo ha hecho que en ocasiones reduzcamos el desayuno a un café con una galleta o a veces ni eso.

Cabe destacar que para que un desayuno sea completo debe aportar alrededor de un 20% de las necesidades energéticas diarias y contener por lo menos tres grupos de alimentos.

Según estudios realizados por importantes entidades nutricionales (AECOSAN, NAOS) la duración del desayuno en España oscila entre los 10-12 minutos y suele realizarse sin compañía en el caso de los adultos. Sería bueno que durase más y que fuera un buen momento para reunirse con la familia alrededor de la mesa.

Una vez explicados los antecedentes vamos a establecer qué características debe tener un desayuno saludable:

  • Variado: Romper la monotonía de los desayunos iguales. Para ello es bueno variar los alimentos y su presentación.
  • Alimentos:
Grupo de lácteos: Proporcionan un elevado contenido de nutrientes en relación con su valor biológico.
Cereales o derivados: Aportan hidratos de carbono complejos, algo de proteína y poca grasa, aparte de fibra insoluble.
Fruta: fresca y de temporada. Aportan gran cantidad de vitaminas y minerales.
Se puede añadir un cuarto grupo: aceite de oliva virgen extra, frutos secos, café, huevos, miel o mermelada.

Es necesario que el desayuno incluya estos grupos de alimentos ya que necesitamos energía para afrontar las primeras horas del día.

Entre los beneficios de un desayuno completo se encuentran:
-Aumenta la productividad tanto en etapas escolares como laborales: Nos hace estar más concentrados.
-El tentempié de media mañana será mas ligero y constará de alimentos con menor valor calórico que si no hubiésemos desayunado.
-Mantener un peso más saludable pues está demostrado que el ayuno prologado no es adecuado para el bienestar físico y que la ingesta de alimento saludable produce más beneficio que perjuicio en nuestro cuerpo.

-¿Te he convencido?- le pregunto intrigada.
-Puede ser. ¿Te vas a acabar el zumo  o me das un poco?- contesta sonriendo.