Atari y el crack de 1983

Entre 1978 y 1983 el mundo del videojuego atravesaba una época dorada. No solo el mercado casero de consolas, dominado por la Atari 2600, estaba en la cresta: los salones arcade con Space Invaders a la cabeza, vivían una segunda juventud tras el fenómeno Pong. Los dólares volaban y los  ingresos de la industria superaban a los del cine y la música combinados. Pero en tan solo dos años, el mercado de las consolas perdió el 97% de su valor. ¿Que narices había pasado?

  La friolera de 8 bits y cartuchos de 16kb. Potensia pa tu carro.

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Atari había afianzado su éxito a base de  conversiones arcade como Space Invaders o Missile Command. Esto abrió un mercado para las third parties demasiado apetitoso como para dejarlo pasar: estas compañías – como la hoy gigante Activision - comenzaron a producir sus propios juegos, muchos de los cuales no cumplían los estándares mínimos: las tiendas se poblaron con una gran oferta, pero con poco – o ninguno – control de calidad y la confianza de los compradores cayó en picado.
Por otro lado y persiguiendo el éxito de Atari llegaron otras consolas que siguieron su estela, como Colecovision, aunque también muchas otras que persiguiendo el estrellato acabaron estrelladas. Y por si fuera poco, el mundo de los ordenadores domésticos estaba creciendo a un ritmo preocupante.

Además de estos factores que podríamos llamar externos, Atari tomó algunas decisiones empresariales cuestionables. En 1982 distribuyeron una horrenda conversión de Pac-Man que vendió increíblemente bien a pesar de su paupérrima calidad: 7 millones de unidades en un parque de 10 millones de consolas. Y aunque Atari había sobreestimado el éxito del juego fabricando 12 millones de cartuchos, cometieron un error similar con uno de los más infames videojuegos de la historia: E.T. El extraterrestre.
El resultado fue desastroso. El videojuego se programó en poco más de un mes para así llegar a la campaña navideña y estaba plagado de errores. Además de esto, el público aún recordaba el fiasco de Pac-Man, y el título no vendió lo esperado. Solo distribuyeron 1,5 millones de los 4 fabricados, que sumado al costo de las licencias de la película supuso un duro varapalo para la economía de Atari, que perdió más de 500 millones de dolares en 1983, lo que causó su división y venta al año siguiente. Ante la incapacidad de almacenar el stock sobrante, Atari se vio obligada a enterrar sus cartuchos en el desierto.

  Durante años fue una leyenda urbana, hasta que en 2014 se desenterraron los famosos cartuchos en un vertedero de Nuevo Mexico.

 Durante años fue una leyenda urbana, hasta que en 2014 se desenterraron los famosos cartuchos en un vertedero de Nuevo Mexico.

Aunque E.T. fue solo uno de los muchos factores determinantes, se convirtió en el símbolo del fracaso de  las consolas domésticas. Y aunque Atari consiguió sobrevivir a la debacle, ya nunca recuperaría su posición dominante en el mercado. Muchas otras compañías no tuvieron esa suerte y simplemente desaparecieron del mapa. 

Y fue en 1985,  momento en el que el negocio del videojuego parecía destinado al fracaso, cuando Nintendo introdujo en el mercado americano su consola NES. Con un estilo mucho más sobrio que su contrapartida nipona, sin la mención de la palabra “game” en la marca y con un estricto control de calidad en los videojuegos producidos por terceras compañías, la NES revitalizó la industria, estableciendo el dominio de Japón en la misma durante aproximadamente una década.

A pesar de todo,  Atari 2600 fue un gran éxito, y la marca Atari fue asociada con este modelo en particular y por extensión con los videojuegos en general. Como la consola más longeva de la historia (1977 - 1992) y la causante de la ascensión y caída de los videojuegos en los 80, Atari 2600 es la consola que sentó las bases de lo que la industria es hoy.