¿Has oído hablar del intersticio?

Pues adivina qué, ¡tienes uno! El intersticio es tu nuevo órgano, amigo. Hace unos días se publicó que un grupo de científicos lo identificaron por primera vez al ser capaces de observar tejidos vivos a escala microscópica, según un estudio publicado en Scientific Reports.

Se había creído durante mucho tiempo que el tejido conjuntivo que rodeaba nuestros órganos era una capa gruesa y compacta. Eso es lo que veían cuando lo observaban en el laboratorio, al menos fuera del cuerpo. Pero en una endoscopia de rutina (exploración del tracto gastrointestinal), una microcámara reveló algo inesperado: cuando se observó en un cuerpo vivo, el tejido conectivo resultó ser "un espacio abierto lleno de líquido sostenido por un enrejado de colágeno grueso" dijo el patólogo y autor del estudio Neil Theise a Research Gate. Esta red de canales está presente en todo el cuerpo y funciona como un cojín que protege a los órganos de los golpes externos a medida que el cuerpo se mueve.

Theise sospecha que el procedimiento de muestreo utilizado hasta ahora alteraba la forma de la muestra. "Con solo tomar un pedazo de tejido esto provoca que el fluido en el espacio se drene y que los haces de colágeno de soporte se colapsen como los pisos de un edificio", dijo.
Pero el intersticio no es solo el "espacio entre las células". Theise y sus colaboradores piensan que debería reclasificarse como un órgano propio debido a sus propiedades y estructura únicas que, según Theise, son "altamente específicas y dependientes de las estructuras únicas y tipos de células que lo forman ".
Una mejor comprensión de cómo funciona nuestro cuerpo siempre es un avance fantástico. Pero los científicos especulan que estas propiedades útiles también podrían perjudicarnos, permitiendo que las células cancerosas se diseminen por todo el cuerpo.

El equipo de Theise descubrió que en pacientes con algunos tipos de cánceres malignos, las células podrían salir de los tejidos donde se originaron y filtrarse a estos canales, lo que eventualmente podría contaminar el sistema linfático. "Una vez que entran, es como si estuvieran en un tobogán acuático", dijo el patólogo a New Scientist. "Tenemos una nueva ventana sobre el mecanismo de diseminación tumoral".

Con un análisis más detallado del líquido que viaja a través del intersticio, los investigadores esperan poder detectar el cáncer mucho antes de lo que pueden hacerlo hoy.

Vídeo de El País