La guerra de los fósiles

En el mundo de la ciencia también existen las guerras y rencillas como en cualquier otra familia, y hoy os voy a hablar de la Guerra de los Huesos o la insólita Guerra de los Fósiles.

En 1802, un niño, Plinius Moody, encontró rastros de grandes huellas de animales impresas en la roca en el valle del río Connecticut, en Massachusetts. Estas huellas se interpretaron como huellas de aves, ya qué en aquella época nadie había oído hablar de los dinosaurios, hasta que en 1845, Edward Hitchcock, profesor de geología del Amherst College las identificó.

Poco después, en Europa se descubrieron y describieron las primeras especies de dinosaurios: Megalosaurus, Iguanodon… Pero en América estos descubrimientos tardarían en llegar. 

Los primeros fósiles de dinosaurios americanos aparecieron en 1838, cuando una cuadrilla de jornaleros desenterró unos huesos enormes de un pozo en Nueva Jersey, se trataba de un Hadrosaurus. El descubrimiento de Hadrosaurus desencadenó una ola de dinomanía en los Estados Unidos que culminó en el último cuarto del siglo XIX con la llamada Guerra de los Huesos, un periodo de intensa búsqueda y descubrimiento de fósiles marcado por la encarnizada rivalidad entre los paleontólogos Edward Drinker Cope, de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia, y Othniel Charles Marsh, del Museo Peabody de Historia Natural de Yale.

Estos dos personajes se conocieron en Berlín en 1864. Al principio era amigos, aunque siempre con sus pullitas, pero esta relación se fue empeorando y tensando debido sobre todo a sus diferencias en temas científicos. Para que veáis lo cabrones que eran, en una ocasión los dos estaban en una expedición de recolección de fósiles en los pozos de Cope en Nueva Jersey, el mismo sitio donde se había encontrado el Hadrosaurus. Aunque los dos eran amigos, Marsh sobornó en secreto a los operarios de los pozos para que le llevaran los fósiles que descubrían a él en lugar de a Cope, y aquí no quedó la cosa, Marsh humilló públicamente a Cope indicando que su reconstrucción del plesiosaurio Elasmosaurus era defectuosa, con la cabeza emplazada donde tendría que ir la cola. Cope, a su vez, empezó a buscar fósiles en lo que Marsh consideraba su terreno privado de caza de huesos.

Aquí empezó una batalla y una carrera de fondo por ser el que más fósiles encontraba... ¡Vamos! Un concurso de meadas.

  Marsh (izquierda) y Cope (derecha)

 Marsh (izquierda) y Cope (derecha)

Usaron su fortuna y su reputación durante años para organizar expediciones y encontrar fósiles. Todo por conseguir la superioridad y desacreditar al rival. Para ello no dudaron en usar métodos poco científicos como el robo, soborno, fraude, espionaje e incluso la destrucción de fósiles o el enterramiento de yacimientos. Por todas estas triquiñuelas su absurda guerra no solo les afecto a ellos sino también a la paleontología estadounidense en general, ya que se crearon muy mala fama principalmente con sus colegas europeos (eso de ocultar yacimientos y destruir fósiles como que no les hacia mucha gracia, ¡imaginaos como debían echarse las manos a la cabeza pensando en los fósiles que se estaban perdiendo!). 

En 1866, hallaron en una explotación Nueva Jersey los huesos fósiles de un animal gigantesco y Cope se apresuró a estudiarlos. Los restos incluían una enorme garra, que hizo a Cope afirmar que se trataba de “el tipo más formidable de vertebrado terrestre rapaz del que tenemos conocimiento”. Cope llamó al nuevo dinosaurio Laelaps (Viento de tormenta, un perro de la mitología griega). Este fue el primer dinosaurio depredador descubierto en los Estados Unidos, y el hecho de que tuviera las patas delanteras mucho más cortas que las traseras hizo que algunos paleontólogos reconsideraran la imagen tradicional de los dinosaurios e imaginaran a Laelaps más parecido a un ave. Pero el nombre Laelaps ya se había utilizado para un ácaro, así que no estaba disponible. En 1877, Marsh se dio cuenta del problema y “robó” a Cope su Laelaps rebautizándolo con el nombre de Dryptosaurus y lo hizo en una simple nota a pie de página de la descripción de otro dinosaurio, el Titanosaurus

En números, Marsh “ganó” la guerra; descubrió ochenta nuevas especies de dinosaurio, mientras que Cope “sólo” descubrió cincuenta y seis. Esto explica porque Marsh tardó más tiempo en arruinarse. Entre los dinosaurios descubiertos por Marsh están algunos de los más célebres: Triceratops, Allosaurus, Diplodocus, Stegosaurus… Pero, ¿os podéis imaginar todo lo que podrían haber descubierto si no llegan a comportarse como dos idiotas, o quizás no? 

La Guerra de los Huesos terminó con la muerte de Cope, en 1897; y Marsh no tardó en seguirle dos años después.