¡Bienvenida primavera!

Primavera, esa época del año en la que ya se huele el verano, menos los alérgicos, ellos no huelen nada en meses... El término prima proviene de «primer» y vera de «verdor». Astronómicamente, comienza con el equinoccio de primavera (entre el 20 y el 21 de marzo en el hemisferio norte, y entre el 21 y el 23 de septiembre en el hemisferio sur), y termina con el solsticio de verano (alrededor del 21 de junio en el hemisferio norte y el 21 de diciembre en el hemisferio sur).

Los días se alargan, las temperaturas suben y hay más horas de sol. Nosotros lo sabemos porque tenemos sensores (los ojos, nuestra piel...) y memoria y las plantas también. Tiene sensores térmicos, en el tronco o en las raíces. Cuando la temperatura del suelo aumenta estos sensores lo detectan y empiezan a emerger los tallos de exploración que tienen pequeñas hojas que detectan la luz. Lo que hacen esos "exploradores" es producir una cantidad de proteína por minuto de luz, estás proteínas se irán degradando por la noche, con lo que con este proceso la planta calcula cuántas horas de luz y oscuridad hay.  Esta mezcla de aumento de temperatura y más horas de luz es lo que hace que las plantas despierten del invierno. 

My Post (14).jpg

Hace relativamente poco tiempo un grupo de investigación de la sociedad Max Planck de Alemania descubrió, analizando una mala hierba, la Arabidopsis Thaliana, encontró un gen denominado CONSTANS que es el responsable de llevar el registro de las horas del día. Parece ser que este gen se acumula cuando hay exceso de luz azul y roja extrema, y se desintegra bajo la luz rosácea de la madrugada. Solo los días largos permiten que la acumulación de CONSTANS dispare otros genes que promueven la floración.

Pero Ana, mis flores del jardín en vez de florecer en primavera lo están haciendo en verano o en otoño... Aisss queridos amigos ahí entra en juego el cambio climático.

Estamos emitiendo una cantidad de CO2 a la atmósfera como nunca se ha hecho en la historia del planeta, que está produciendo señales que confunden a esas estructuras exploradoras de las plantas. 

Como ya os he hablado en varios post sobre el tema, no sabemos a dónde nos llevarán todos estos cambios pero sí podemos diseñar estrategias de adaptación, si aceptamos su realidad, algo que no estamos haciendo ni con los modelos energéticos, ni económicos ni sociales. ¡Toca despertar de una vez y darnos cuenta de lo que estamos haciendo al planeta!