Síndromes raros: Ilusión de cristal

Antes de empezar, aclarar que este Síndrome es una enfermedad mental y no se debe confundir con la osteogénesis imperfecta o huesos de cristal que seguramente os suene por el personaje de Don Cristal de la película El Protegido.

Como os decía antes estamos ante una enfermedad mental, en la que el paciente separa la realidad de la imaginación y se cree que su cuerpo, o una parte de él, está hecho de vidrio y corre el peligro de romperse.  

Uno de los personajes más famosos que sufrió este síndrome fue el rey francés Carlos VI nacido en París en 1368 y conocido como Carlos el Bien amado o Carlos el Loco, era hijo de Carlos V y de Juana de Borbón. Se dice que debido a la ilusión de cristal llegó a envolverse en sábanas para que sus nalgas no se quebraran. Otro caso famoso, pero que pertenece a la ficción, es el que narra Miguel de Cervantes en Las novelas ejemplares , El licenciado Vidriera. En ella cuenta la historia de Tomás Rodaja, qué tras licenciarse en Salamanca, viaja por diversas ciudades de Italia, pero pierde la razón a causa de una pócima de amor que le suministran en secreto y cree tener el cuerpo de vidrio y ser sumamente frágil, por lo que se obsesiona con la idea de romperse en mil pedazos.

image_content_22453757_20170320210121.jpg

¿A qué se debe este trastorno? 

La mayor parte de los casos aparecieron en la Edad Media y se cree que es debido a la aparición del vidrio que se consideraba como un objeto mágico, imaginaos de repente un objeto transparente por el que puedes ver a través de él. Obviamente esto sumado a que la persona que lo sufre ya presentaba algún trastorno mental.

De los pocos casos con un registro “actual” esta el documentado por el psiquiatra Andy Lameijn, Holanda, encontró un caso en su hospital y se prestó a ser estudiado, el paciente tenía pánico a estar en contacto con las personas y enfermeras por miedo a romperse:

“Era un caso auténtico. Era inequívocamente una ilusión de cristal” Además encontró varios casos perdidos registrados después de 1830, igualmente en un hospital mental de Edimburgo, en Escocia, encontró “la documentación de una conferencia de 1883 sobre los síntomas de 300 mujeres, una de las cuales creía que sus piernas estaban hechas de vidrio”. En 1930 halló un caso en su país de una mujer joven que creía que sus piernas y espalda estaban hechas de cristal y rechazaba el contacto con cualquier persona (médicos y enfermeras incluso).

A día de hoy está fascinación por el cristal no tiene tanto sentido, por lo que los pocos casos que existieron en el Siglo XX o incluso en el XXI se cree que se deben a un tipo de ansiedad social. Es decir, seria la consecuencia extrema de la ansiedad social que muchos experimentan a un nivel menor. Así el temor a tropezar y romperse sería una forma exagerada de humillación social.