Los colores del otoño

A pesar de estar casi en diciembre, el otoño no ha hecho acto de presencia, pero como esto fue una petición de una de nuestras lectoras la vamos a hacer igualmente ya que vuestros deseos son ordenes para nosotros. El otoño es una de las estaciones que comprende del 21 de septiembre hasta el 21 de diciembre. Es la etapa de transición entre el verano y el invierno. Y una de las observaciones que nos deja claro este cambio de estación es el cambio de color en las hojas de los arboles… Lentamente el verde se va y da paso a los amarillos, los rojos y los naranjas.

¿Pero a qué se debe el cambio de coloración?

Cuando acaba el verano los días empiezan a acortarse, esta disminución de luz solar provoca cambios en la producción de los 3 pigmentos más importantes que se encuentran presentes en las hojas: clorofila, carotenoides y antocianinas. Vamos a hablar de cada uno de ellos un poquito…

Clorofila

Es la que da el color verde de las hojas. Es fundamental en la fotosíntesis, donde actúa como agente transportador de electrones, dentro de los complejos antena de los fotosistemas. Su estructura es parecida a la de la hemoglobina, pero contiene en su interior un átomo de magnesio en lugar de uno de hierro. Es el que absorbe los rayos rojos y azules de la luz del sol (y refleja las ondas verdes, de ahí el color).

Digamos que este pigmento es el motor de las plantas, por eso en periodos de crecimiento como la primavera y verano es el más abundante. Sin embargo, es un compuesto no muy estable. Cuando los días se acortan y las temperaturas bajan, la clorofila se descompone y comienzan a desaparecer los pigmentos verdes.

Carotenoides

Estos pigmentos pertenecen a un grupo de compuestos denominados terpenos y se encuentran en zanahorias, maíz y bananas otorgándoles los colores amarillo, naranja y marrón. Están involucrados en la obtención de energía y absorben los rayos del sol aunque una gama diferente (absorben los azules y verdes, así que reflejan los amarillos). Cuando la clorofila comienza a descomponerse, queda el amarillo de los carotenoides. Cuando éstos también comienzan a desaparecer, queda el color marrón, por ejemplo el de los robles.

Antocianinas

Da color rojo a las manzanas, arándanos, ciruelas y fresas. Se trata de una molécula química que pertenece al grupo de los flavonoides y su función es proteger a la planta de las radiaciones UV. Estas absorben rayos azules y verdes y reflejan una gama de colores como escarlatas o púrpuras, por eso árboles como los arces se ven de color rojo.

 Aquí se pueden apreciar los distintos colores/Narcolépticos

Aquí se pueden apreciar los distintos colores/Narcolépticos

Por supuesto hay muchos otros factores que contribuyen al cambio de color de las hojas de los árboles, como la temperatura, humedad, pH y las condiciones del suelo. Pero es la luz (y su ausencia) la que juega el papel más importante en el cambio de colores que adorna cada otoño. Además los colores de las hojas que veamos cada otoño serán únicos, porque no solamente cambiarán si observamos árboles distintos, sino que también depende de lo avanzada que esté la estación, los nutrientes del suelo y el clima que haga cada año.

Los colores más espectaculares se producen cuando se combinan días soleados con noches frías sin helar, en esas condiciones es en las que la cantidad de antocianina en las hojas es mayor ya que se favorece la acumulación de azúcares en las hojas, lo que acentuará los colores rojizos, mientras que los colores amarillos y dorados de los carotenoides serán más o menos constante todos los años, ya que su cantidad no varía. Cuando no se intercalan días soleados con noches frías y sin helar las hojas se mueren y se vuelven marrones.

Y para finalizar ¿Por qué se caen las hojas de los árboles?

Las hojas de los árboles de hoja caduca no están cubiertos por una espesa capa ni tienen sustancias anticongelantes en su interior que impidan que se congelen los fluidos que contienen, por lo que el árbol no tiene otra opción que dejarlas morir.

Por esta razón cuando llega el frío se empiezan a bloquear los conductos por los que llegan los nutrientes a las hojas, y cuando terminan de cerrarse, las hojas caen. Las hojas que caen no son ningún desperdicio para el árbol, al caer aportan nutrientes al suelo, alimentan a los microorganismos y aumenta la capa de humus que recubre al suelo y que ayuda a mantener la humedad tras una lluvia.

Esperemos poder ver otra vez esta estación del año y no este veroño que tenemos últimamente… ¡Otoño vuelve!