Al final de la Vía Láctea

Según cuenta la leyenda, el Apóstol Santiago se le apareció al Emperador Carlomagno en una visión para enseñarle el camino de estrellas que le guiaría hasta su tumba perdida.

La narración de la visión de Carlomagno la encontramos en el Códice Calixtino (Lo recordareis porque fue robado de la Catedral de Santiago de Compostela en 2011 y tanto su robo como su posterior recuperación parece sacada de un guión para una película de comedia). Y las estrellas a las que se refiere no son otras que la Vía Láctea. 

En un cielo sin nubes ni luna veríamos un arco luminoso que recorre el firmamento de este a oeste, de ahí que se tomara como referencia.

Vía Láctea vista desde la plataforma de Paranal, Chile, hogar del telescopio gigante del ESO. Imagen Wikipedia.

Vía Láctea vista desde la plataforma de Paranal, Chile, hogar del telescopio gigante del ESO. Imagen Wikipedia.

La Vía Láctea es una galaxia en forma de espiral en la que se encuentra nuestro sistema solar. Vemos ese halo de luz alrededor de la Tierra debido a las estrellas y otros materiales que se hallan sobre el plano de la galaxia, como el gas interestelar. La Vía Láctea aparece más brillante en la dirección de la constelación de Sagitario, hacia el centro de la galaxia.

¿Podríamos usar la Vía Láctea como referencia para hacer el camino?

No, ya que su orientación va cambiando a lo largo de la noche, al igual que su posición es distinta a una hora determinada si la miramos en distintas épocas del año, pero es una visión digna de ver siempre que se pueda.